No es novedad que los monopatines eléctricos han experimentado en la ciudad de Santa Fe un verdadero “boom” de usuarios durante los últimos años. Según reportes de ventas nacionales, esta tipología de “micromovilidad” pasó de promediar 10 unidades mensuales comercializadas hasta 30 dispositivos en toda la Argentina.
Boom de monopatines eléctricos en Santa Fe: multas, retenciones y dudas sobre si se cumple la normativa
La utilización de estos vehículos está regulado: el uso del casco y circular por zonas no peatonales es obligatorio. Los “grises”: no hay registro municipal de usuarios, y se están labrando multas. Todo lo que hay que saber sobre este tipo de circulación.

En Santa Fe capital, la Ordenanza N° 12.755 regula el uso e impone las condiciones de circulación en monopatines eléctricos. Fue sancionada en diciembre de 2020 por el Concejo local, promulgada y reglamentada por el municipio capitalino en enero de 2021. En concreto, ¿qué establece esta normativa, que está vigente y debe cumplirse?

Primero, define a este tipo de monopatín como un vehículo de movilidad personal destinado al traslado de personas y propulsado exclusivamente por motor eléctrico. Quienes lo utilicen no podrán en ningún caso circular a una velocidad superior a 25 km/h, viajar solas sobre el dispositivo, y no podrán ser menores de 16 años.
Las personas usuarias que circulen en monopatines eléctricos tienen la obligación de utilizar el casco protector -al igual que los motociclistas-, y está prohibida la circulación en cualquier área de tránsito de peatones (Peatonal San Martín o sendas para paseantes o runners, por ejemplo).

Con respecto a estos vehículos de movilidad personal, éstos deben poseer requisitos de seguridad tales como un sistema de frenos que actúe sobre sus ruedas, “permitiendo una detención total del mismo y su carga de forma eficaz”, más la base de apoyo para los pies.
También, según la aludida ordenanza, deben contar con un timbre o bocina que permita llamar la atención bajo condiciones de tránsito mediano, y elementos reflectantes para el usuario o adherido al vehículo que permitan una adecuada visibilidad de éste. La potencia máxima del motor será de 500W.
¿Situación caótica?
Alcanza con salir a la calle y observar que dentro del siempre ruidoso ecosistema vial de la ciudad hay usuarios de estos vehículos que no respetan los antes mencionados alcances de la ordenanza: circulan por lugares exclusivos para peatones (senda de Bv. Gálvez, por caso), y no llevan el casco protector reglamentario.

Todo lleva a inferir que de a poco se va instalando una situación ciertamente caótica en materia vial, ya que quienes conducen en monopatín deben “coexistir” con autos, motos, bicis e incluso unidades del sistema de transporte público de pasajeros por colectivos.
Otro elemento: si se vuelve de lo que ocurre en las calles de la ciudad a lo que estipula la ordenanza, habría algunas “zonas grises” que deberían ser cumplimentadas por el Estado y no ocurre, como por ejemplo formalizar el Registro de Usuarios de Vehículos de Movilidad Personal.

En este registro -creado por la normativa- deben figurar todos los usuarios de estos vehículos de forma gratuita, dejando constancia de sus datos personales y los del vehículo de movilidad personal de su propiedad. Pero en el sitio web del gobierno municipal no existe ningún acceso (al menos visible) para registrar un monopatín eléctrico.
Además, el artículo 8 de la ordenanza N° 12.755 dispone que a los fines de “permitir el ordenado estacionamiento de los dispositivos de movilidad personal”, deben destinarse espacios aptos para ello en la vía pública. Hoy hay espacios exclusivos para las bicis públicas, y algunas áreas para dejar motos, pero no para monopatines.
El Litoral pudo constatar que en los operativos de control viales del municipio se están labrando multas a personas usuarias de monopatines eléctricos que circulan sin casco, e incluso se les ha retenido en dispositivo y trasladado éste al Corralón Municipal.
El laberinto administrativo detrás de un secuestro
Los rumores de pasillo y las advertencias en redes sociales finalmente se tradujeron en actas oficiales. Los controles de tránsito municipales empezaron a apuntar rigurosamente al uso del casco protector en los "scooters" eléctricos y desde el Tribunal de Faltas advirtieron que “cada vez son más los monopatines secuestrados en Santa Fe”.
El Litoral accedió al testimonio de un santafesino que experimentó en carne propia el rigor del control vial en pleno microcentro. "Estaba circulando cuando un operativo me interceptó y me obligó a frenar. Argumentaron que iban a tener que retener el monopatín por no usar casco", relató el usuario afectado.

La escena expuso las lagunas lógicas de un sistema que lidia con vehículos no registrables.
"Solo me pidieron mis datos personales, anotaron la marca del monopatín y el color. Claro, como no tiene patente ni otra identificación física, no hay mucho más que registrar en el acta. Al final, me notificaron que para retirarlo debía presentarme en el Juzgado de Faltas", detalló.
La travesía para recuperar el vehículo abrió un abanico de interrogantes burocráticos y logísticos que no figuran en ninguna ventanilla digital: ¿Cómo se saca un turno para un vehículo sin patente? ¿Se puede abonar una multa online? ¿De qué manera demuestra un ciudadano la titularidad de un bien que carece de registro oficial?
Para quienes deban afrontar este proceso de restitución, el trámite carece de alternativas virtuales: la gestión es estrictamente presencial y sin turno previo en el Tribunal de Faltas.

Al momento de presentarse, el infractor debe cumplir con tres requisitos indispensables: Documento Nacional de Identidad (DNI), la correspondiente acta de infracción y, fundamentalmente, la factura de compra original del monopatín para validar la propiedad.
"En el Tribunal te revisan toda la documentación, cargan los datos en el sistema y recién ahí te derivan al Corralón Municipal. Una vez allá, pagás el costo de la multa y te devuelven el scooter. En mi caso, la imprudencia de andar sin casco me terminó costando $33.000", lamentó el conductor.
De la góndola al enchufe: los costos de tener un monopatín eléctrico
El fenómeno no es solo de tránsito, sino también comercial. Las vidrieras de los principales locales de ropa y accesorios deportivos, como también de electrónica y mecánica de la ciudad capital exhiben una oferta cada vez más diversificada de estos dispositivos.
Hoy en día, adquirir un monopatín eléctrico de marcas consolidadas en el mercado como Xiaomi o Montagne demanda una inversión que oscila entre los $900.000 y los $1.650.000, dependiendo de la potencia y la autonomía del rodado.
A ese valor inicial se le debe sumar el equipamiento de seguridad obligatorio: un casco reglamentario en los comercios locales se consigue a valores que promedian entre los $35.000 y los $60.000.

Sin embargo, el verdadero atractivo económico de la micromovilidad se revela al momento del consumo energético doméstico, un factor clave en tiempos de constantes actualizaciones tarifarias.
Consultado por El Litoral, José Stella, docente de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) y especialista en temáticas energéticas, desmenuzó el impacto real de conectar el dispositivo a la red del hogar.

“Los modelos urbanos suelen venir equipados con baterías de 36 o 48 voltios, con capacidades de almacenamiento que promedian entre los 10 y los 15 Amperios hora (Ah). En términos de consumo neto, esto se traduce en una demanda de entre 0.35 kWh y 0.5 kWh por cada ciclo de carga”.
Cruzando estos requerimientos técnicos con el cuadro tarifario vigente en la Oficina Virtual de la Empresa Provincial de la Energía (EPE), el especialista calculó que completar la batería de un monopatín desde cero representa un costo marginal de entre $80 y $180, con un techo estimado que no supera los $200 bajo ninguna condición.
Autonomía de viaje
Este gasto mínimo garantiza una autonomía real de viaje que va desde los 20 hasta los 40 kilómetros, sujeta a variables lógicas como el modelo elegido, las pendientes del trazado urbano y el peso del propio conductor.
Por otro lado, para mantener un monopatín en condiciones óptimas para circular de forma segura, requiere un promedio de dos servicios de mantenimiento preventivo (services) por año.

Estas revisiones son indispensables para reajustar el sistema de frenos y la estructura del manubrio, la cual sufre constantes desajustes debido a las vibraciones del asfalto y el bacheo urbano. Cada uno de estos mantenimientos programados ronda actualmente los $80.000.
Con respecto al desgaste y la rotura de los neumáticos, dependiendo de la intensidad del uso y del estado de las calzadas, se estima que un usuario promedio debe realizar un cambio de cubierta cada 5 ó 6 meses. Así, precio de las cubiertas es de 46 mil pesos, y la mano de obra es de 25 mil pesos.
El costo de este arreglo varía según la gravedad del daño -es decir, si es factible reemplazar únicamente la cámara de aire o si es necesario cambiar la cubierta entera-, ubicándose en un rango que va de los $50.000 a los $70.000 por cada intervención.











