Basura, olores y moscas: el reclamo que crece en Colastiné detrás de la Escuela Roca
Vecinos de la zona denuncian la acumulación constante de basura, animales muertos y falta de recolección. Aseguran que el basural afecta la salud, el tránsito escolar y la vida cotidiana del barrio.
Basura y residuos acumulados detrás de la Escuela Roca, en una zona habitada por familias y niños.
La escena se repite desde hace meses y se agrava con el paso del tiempo. Detrás de la Escuela Roca, en la zona de Colastiné, los vecinos conviven con un basural a cielo abierto que genera olores intensos, proliferación de moscas y un riesgo sanitario permanente.
Bolsa tras bolsa, restos de animales y desechos domiciliarios se acumulan en un canasto que, según relatan los propios vecinos, resulta insuficiente y es utilizado por personas que llegan desde otros sectores para arrojar residuos.
La situación fue relatada por Jesús, vecino del barrio, quien explicó que el problema no es nuevo y que se repite de manera constante. “Traen basura de otros lados, en carretillas, y tiran bolsas, animales muertos y huesos grandes”, describió.
Según contó, esos restos terminan contaminando toda la cuadra. Las bolsas se rompen, el contenido se desparrama y los residuos llegan incluso hasta las viviendas más cercanas, especialmente los días de lluvia.
El canasto de basura, colocado el año pasado, no alcanza para la cantidad de residuos que se arrojan. “Nosotros no tenemos espacio para tirar la basura porque llenan todo”, explicó Jesús, y remarcó que el barrio necesita un contenedor de mayor tamaño.
A la falta de capacidad del cesto se suma la escasa frecuencia de recolección. De acuerdo con el testimonio vecinal, el retiro de residuos se realiza muy pocas veces al mes y, en ocasiones, de manera incompleta.
Vecinos de Colastiné denuncian que la recolección de residuos se realiza solo algunas veces al mes.
“Viene un tractor, junta todo y se lo lleva, o a veces lo junta hasta ahí y lo deja”, señaló el vecino, quien aseguró que la acumulación prolongada genera un olor “muy fuerte” que hace imposible transitar por la zona.
El problema no solo afecta a los adultos. En la cuadra viven numerosos chicos que juegan a diario cerca del basural. La presencia de restos de animales en descomposición y moscas encendió la preocupación por la salud.
Un basural que impacta en la vida diaria
La calle donde se acumulan los residuos conduce directamente a las viviendas del sector. Cuando llueve, el agua arrastra la basura y la deposita frente a las casas, provocando anegamientos y mayor contaminación.
“Cuando llueve, todo el agua va para allá y se inunda. La basura termina en la casa de los vecinos y en la mía”, relató Jesús, al describir un escenario que se repite cada vez que hay precipitaciones.
Los vecinos aseguran que desconocen quiénes rompen las bolsas, aunque identifican a personas que llegan “de más arriba” con carros y descargan residuos en el lugar, sin ningún tipo de control.
La cercanía de la Escuela Roca agrava la situación. Los días de lluvia, el sector se convierte en una gran pileta de agua sucia y basura, por donde deben pasar los chicos para ingresar al establecimiento educativo.
“Es terrible porque los chicos tienen que estar pasando por acá”, sostuvo el vecino, y remarcó que la falta de limpieza y mantenimiento expone a los alumnos a riesgos innecesarios.
El basural no es el único problema. Los vecinos también denuncian la falta de iluminación en la zona, lo que convierte al sector en un lugar inseguro durante la noche.
El basural se agrava los días de lluvia, cuando el agua arrastra residuos hacia las viviendas.
“No hay luz y a la noche esto es tierra de nadie”, afirmó Jesús, quien señaló que la combinación de oscuridad, basura y calles de tierra profundiza la sensación de abandono.
Reclamos sin respuesta y pedidos urgentes
Según relataron los vecinos, ya se realizaron reclamos ante el municipio, pero hasta el momento no obtuvieron soluciones concretas. “Un vecino hizo el reclamo y nunca tuvimos contestación”, indicaron.
Si bien hubo visitas al lugar, aseguran que no se implementaron medidas efectivas para resolver el problema de fondo. La acumulación de residuos continúa y la recolección sigue siendo irregular.
Los habitantes del sector reclaman un abordaje integral que incluya un canasto de mayor capacidad, una recolección más frecuente y controles para evitar que personas ajenas al barrio arrojen basura.
También solicitan mejoras en el alumbrado público y obras de mantenimiento que eviten anegamientos durante las lluvias, especialmente en un sector donde circulan niños y familias.
“La verdad que faltaría un poco de limpieza”, resumió Jesús, al expresar un reclamo que ya no es individual sino colectivo, y que apunta a recuperar condiciones mínimas de salubridad y seguridad.
Mientras tanto, el basural sigue creciendo detrás de la Escuela Roca, como un recordatorio cotidiano de una problemática que los vecinos aseguran haber denunciado sin obtener respuestas.
La situación en Colastiné vuelve a poner en agenda el impacto de la gestión de residuos en los barrios periféricos y la necesidad de políticas sostenidas que garanticen entornos seguros y saludables.