La obra de saneamiento hídrico que significa el desagüe Espora -que beneficia a unos 80 mil habitantes de una cuenca de más de 800 hectáreas del norte de la ciudad-, llegó a su fin hace unos meses, aunque hasta el momento no se inauguró. El contrato que daba inicio a los trabajos se firmó a finales del 2016 y, lo que se preveía hacer en un plazo de ejecución de 24 meses, terminó siendo una pesadilla de varios años para muchos vecinos. La paralización y posterior abandono total de las tareas por parte de la primera empresa concesionaria, ocasionaron múltiples inconvenientes por bastante tiempo.































