-Yo puedo hablar de lo que se hizo en los últimos años. Se realizó un monitoreo visual periódico desde las embarcaciones para detectar fisuras, grietas, filtraciones, huecos, socavones o anomalías. Nunca se encontró ninguna situación grave, por así decirlo -respondió Franco-. Lo que ocurrió fue que esos monitoreos son visuales y el río (por entonces) se encontraba en su nivel normal, alrededor de los dos metros de altura. Es decir que todo lo que estaba por debajo no era visible. Además, ese día (que se desmoronó) y los anteriores hubo lluvias de entre 75 a 80 mm. Después de muchos días de sequía. Entonces, el muelle quedó sin contención (exterior) del agua, por el río bajo, y recibió lluvias que fueron absorbidas por el suelo natural de ese sector.