El fenómeno El Niño continúa fortaleciéndose sobre el Pacífico ecuatorial y las últimas proyecciones climáticas anticipan un escenario que obliga a mantener la atención puesta sobre el Litoral argentino. El informe de agosto del Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño (CIIFEN) confirmó la consolidación de las condiciones cálidas y proyectó que el episodio podría alcanzar su máxima intensidad entre octubre y diciembre, con una probabilidad del 95% de que ese pico sea "muy fuerte".
El Niño se fortalece y los modelos ratifican un episodio muy fuerte hacia fin de año
El informe climático de agosto del CIIFEN elevó el nivel de preocupación: los pronósticos le asignan un 95% de probabilidad a un pico de intensidad muy fuerte entre octubre y diciembre y un 69% de posibilidades de superar registros históricos. Santa Fe ya activó obras y protocolos preventivos ante un eventual escenario de lluvias abundantes y crecidas del Paraná.

El mismo pronóstico le asigna una probabilidad del 100% a la permanencia de las condiciones de El Niño durante el trimestre septiembre-noviembre y anticipa que el fenómeno podría extenderse hasta comienzos de 2027. Además, los modelos estiman en un 69% la posibilidad de que la magnitud del evento supere los registros históricos disponibles desde 1950.
El dato marca una evolución respecto de las previsiones que se conocían semanas atrás y explica, en parte, por qué la provincia y los municipios santafesinos vienen acelerando las tareas de prevención hídrica. En las últimas semanas, el Gobierno de Santa Fe impulsó una declaración de emergencia hídrica para todo el territorio provincial y anunció distintas obras destinadas a reducir el impacto de eventuales excesos de agua.
Un Pacífico cada vez más caliente
El informe del CIIFEN muestra que durante julio las anomalías de la temperatura superficial del mar en el Pacífico ecuatorial se intensificaron y alcanzaron valores de entre 2,5 y 5 grados por encima de lo normal. El organismo relaciona este comportamiento con la propagación de una nueva onda Kelvin hacia el Pacífico central y oriental. Al mismo tiempo, se fortalecieron las anomalías de los vientos del oeste y el Índice de Oscilación del Sur permaneció dentro del umbral correspondiente a El Niño.

La combinación de las señales oceánicas y atmosféricas es importante porque indica que no se trata solamente de un calentamiento aislado del océano, sino de un fenómeno en el que el océano y la atmósfera están funcionando de manera acoplada, una de las condiciones que caracterizan a los episodios de El Niño.
El calentamiento también se observa debajo de la superficie. Durante julio, una nueva onda Kelvin llegó al Pacífico Oriental y profundizó las anomalías cálidas en los primeros 200 metros del océano, con valores de hasta 8 °C por encima de lo normal. En los primeros 300 metros se registraron anomalías de hasta 6 °C.
Otro indicador que acompaña esta evolución es el Índice de Oscilación del Sur. Según el boletín, desde mediados de abril permanece en el umbral de El Niño y durante julio se profundizó su comportamiento negativo. El 15 de agosto el valor observado fue de -18,9, cuando valores negativos sostenidos por debajo de -7 favorecen la presencia de la fase cálida del ENOS.
Qué significa para Santa Fe
El informe regional no permite afirmar que Santa Fe vaya a recibir determinada cantidad de lluvia ni que necesariamente vaya a producirse una inundación. Los pronósticos climáticos son escenarios probabilísticos y no permiten anticipar con precisión la magnitud de una tormenta individual o el nivel que alcanzará el Paraná.

Sin embargo, sí aportan una señal de fondo relevante para la región. Para septiembre-noviembre, los modelos prevén precipitaciones superiores a lo normal en el sur de Brasil y Paraguay, además de otras regiones de Sudamérica. Esas áreas tienen importancia para el comportamiento de la cuenca del Paraná y, por lo tanto, constituyen una de las variables que deberán ser monitoreadas durante los próximos meses.
El antecedente regional es uno de los motivos por los que Santa Fe observa con especial atención la evolución del fenómeno. El Litoral ya viene señalando que los grandes episodios de El Niño de 1982-1983, 1997-1998 y 2015-2016 estuvieron asociados a lluvias superiores a las habituales y a importantes crecidas en la región. Esto no significa que cada Niño produzca necesariamente una inundación, pero sí que la fase cálida aumenta el riesgo de escenarios de excesos hídricos cuando se combina con determinadas condiciones de la cuenca.
Santa Fe se prepara antes de que llegue el agua
La actualización climática se conoce cuando Santa Fe ya puso en marcha un amplio esquema de prevención. La Provincia solicitó declarar la emergencia hídrica en todo el territorio hasta abril de 2027, con posibilidad de prórroga, para agilizar obras y trabajos destinados a prevenir o mitigar los efectos de eventuales excesos hídricos. Entre las intervenciones previstas aparecen la limpieza de canales, movimientos de suelo, terraplenes, defensas, reservorios, endicamientos y otras obras hidráulicas.
En paralelo, el Gobierno provincial viene reforzando la infraestructura de protección del Gran Santa Fe. Entre las obras se encuentra el terraplén Garello, que según información difundida por la Provincia registra un avance del 75%. También se ejecutaron trabajos sobre defensas, estaciones de bombeo, reservorios y sistemas de protección.

Uno de los puntos de atención es Alto Verde, donde la Provincia anunció intervenciones sobre sectores vulnerables de la defensa, particularmente aquellos donde la erosión y las dificultades de acceso complican el ingreso de maquinaria pesada.
La ciudad de Santa Fe, además, comenzó a trabajar en la preparación de la población. La Municipalidad implementó capacitaciones barriales para que los vecinos sepan cómo actuar ante una emergencia hídrica, mientras que puso en funcionamiento un portal específico sobre El Niño con información sobre prevención, protocolos, obras y recomendaciones.
La vulnerabilidad sigue siendo el punto crítico
La preparación cobra especial relevancia porque una parte de la población del Gran Santa Fe continúa viviendo en áreas expuestas al riesgo hídrico. Un relevamiento municipal difundido por El Litoral estimó en unas 1.300 las familias asentadas en zonas vulnerables al agua. No todas necesariamente deberían ser evacuadas ante una crecida, pero sí podrían requerir asistencia si determinados sectores quedan aislados.
En la costa santafesina, localidades como San José del Rincón, Colastiné y Arroyo Leyes presentan además una particular relación con el sistema de lagunas, bañados, islas y cursos de agua del valle del Paraná. El conocimiento del relieve y de la evolución natural de la zona resulta fundamental para comprender por dónde circula y se acumula el agua durante los períodos de crecida.

Por eso, el nuevo informe del CIIFEN no implica que Santa Fe esté ante una inundación inminente. Lo que cambia es el escenario de riesgo para los próximos meses: el océano Pacífico presenta señales cada vez más contundentes de un Niño intenso y los modelos internacionales proyectan que esas condiciones se mantendrán durante la primavera y podrían prolongarse hasta comienzos del año próximo.
El próximo paso será observar cómo esas condiciones globales se traducen en la atmósfera y, especialmente, en las lluvias sobre las cuencas que alimentan al Paraná. En Santa Fe, mientras tanto, la estrategia ya está definida: monitorear, ejecutar obras y preparar a la población antes de que el eventual exceso de agua se transforme en una emergencia.








