Primero fue la laguna Juan de Garay (ex Bedetti) en Santo Tomé, un espejo de agua que quedó desconectado del curso de los ríos Salado y Coronda. El Litoral consultó a investigadores del Instituto Nacional de Limnología (Inali-Conicet-UNL), quienes coincidieron en varias hipótesis que podrían ser los causantes de esta mortandad de peces. "Siempre a la mortandad de peces se la atribuye a un déficit de oxígeno. Esto ocurre en diferentes épocas del año, en invierno por el frío excesivo o en verano por las altas temperaturas, y ahora se suma otro factor que puede influir que es la bajante extrema", analizó Luis Espinola, doctor en Ciencias Ambientales e investigador adjunto del Conicet (Inali-UNL) en el laboratorio de hidroecología.
































