Los picaflores, esas pequeñas y coloridas avecitas de aleteo frenético que se pueden ver merodeando los árboles florecidos, son un ejemplo de la libertad natural, esa que no enseña ningún libro. ¿Por qué? Porque vuelan tan rápido que quien quiera cazarlas, se verá frustrado por la astucia. Y porque son súper "territoriales", pues cuidan, para sí y sus crías, que nadie impida que sean libres. Así de simple. Y además, al alimentarse, sin saberlo ayudan a los ciclos biológicos de las flores.




































