A una cuadra de la Terminal de Ómnibus y con dos calles perpendiculares por donde pasan varias líneas de colectivos que conectan el sur con el norte y el macrocentro, la Plaza España es lo más parecido a un aeropuerto al aire libre, sin aviones ni puertas de embarque. Las gentes pasan, de aquí para allá, para irse o volver, con sus bolsos y valijas: ahí están desde el laburante de a pie hasta los estudiantes con sus mochilas que aguardan el bondi.




































