El rubro salones de fiestas y eventos fue uno de los más golpeados durante la pandemia. Es que no pudieron abrir hasta octubre de 2021, con lo cual se reactivaron recién en 2022. Y si bien recibieron subsidios estatales para poder sostenerse en lo peor del Covid-19, ahora que están trabajando -en casamientos, cumpleaños de 15 y eventos corporativos, principalmente-, la rueda que había empezado a rodar hoy encuentra varios escollos: la devaluación del peso post PASO nacionales, la escalada inflacionaria y las presiones fiscales.



































