La historia arranca en 2010 cuando la fotógrafa estadounidense Heidi Lender quedó prendada de Garzón, una localidad uruguaya del departamento de Maldonado, de 170 habitantes, emplazada a media hora de viaje de José Ignacio. Y compró una granja de 30 hectáreas en los alrededores. Con el tiempo, en ese lugar creó CAMPO, una organización sin fines de lucro que tiene un sentido especial: apoya a artistas como agentes de cambio al ofrecerles “una experiencia transformadora” en ese minúsculo retazo del Paraíso que todavía existe en el país vecino.


































