El poeta Leopoldo Lugones, a través de un recordado artículo publicado en el diario La Nación, lo definió como “el pintor del pueblo”. Otros, a partir de la observación de sus obras, prefirieron aludir a él como “pintor del dolor”. Alfredo Gramajo Gutiérrez, artista autodidacta, generó a lo largo de su vida una serie de trabajos cuya “marca de autor” es la representación auténtica de las costumbres y tradiciones del norte argentino. Los ambientes en los cuáles nació y se crió, los mismos que lo acompañaron toda su vida aunque se radicó en otros puntos del territorio argentino. “No pinto, documento”, afirmó una vez.


































