“El más argentino de los artistas del arte de los argentinos”, según indica la página de la galería de arte Zurbarán, Florencio Molina Campos fue el único que llegó a estar presente con sus trabajos en cada casa, rica o humilde, del territorio nacional. Es posible que muchos de quienes, a lo largo de las décadas, disfrutaron de sus personajes y sus tan característicos paisajes, ni siquiera hayan conocido su nombre. Y eso es, en definitiva, lo que determina ese concepto, muchas veces esquiva, de “artista popular”. Cuando su obra deja de ser suya para convertirse en una parte constitutiva de la identidad del pueblo.


































