Las exportaciones argentinas de aceites vegetales atraviesan uno de los mejores momentos de su historia. Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), los embarques de aceite de soja y girasol superarían este año las 4,7 millones de toneladas, estableciendo un nuevo récord para el país.
Récord exportador para los aceites argentinos en un mercado internacional con alta demanda
La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) informó que las exportaciones argentinas de aceites de soja y girasol alcanzarán un nuevo récord durante 2026, impulsadas por una fuerte demanda internacional y una amplia disponibilidad de materia prima. En su informe semanal, la entidad también analizó el impacto de las tensiones en el Mar Negro sobre el mercado mundial del trigo y el comportamiento comercial del maíz y la soja en Argentina.

Del total proyectado, 3,6 millones de toneladas corresponden al aceite de soja, lo que representa el tercer mejor registro histórico, mientras que el aceite de girasol alcanzaría 1,2 millones de toneladas, marcando un máximo absoluto para este complejo.
La entidad atribuyó este desempeño a la combinación de una elevada disponibilidad de materia prima en Argentina y a una demanda internacional fortalecida por la menor oferta proveniente de algunos de los principales países exportadores.
En particular, la BCR destacó que Ucrania sufrió la peor cosecha de girasol de la última década y que la industrialización del cultivo en la región del Mar Negro cayó a su nivel más bajo desde la campaña 2021/22. Este escenario favoreció el posicionamiento de Argentina como proveedor mundial de aceites vegetales.

Además, los precios internacionales acompañaron este proceso. El aceite de girasol argentino promedió 1.290 dólares por tonelada durante el año y recientemente alcanzó 1.330 dólares, el valor más alto de 2026. El aceite de soja también mostró una firme recuperación, con un promedio cercano a 1.160 dólares por tonelada, el nivel más elevado desde 2022.
Soja con ventas demoradas y un mercado atento al Mar Negro
A diferencia del dinamismo observado en el aceite, el mercado de la soja presenta una realidad diferente. La BCR señaló que las exportaciones de harina de soja continúan por debajo del promedio histórico, afectadas por la mayor competencia de Brasil y por una menor predisposición de los productores argentinos a vender la oleaginosa.
Actualmente permanecen 24,8 millones de toneladas de soja sin comercializar, un volumen que representa un incremento del 34% respecto del año pasado y constituye el mayor registro histórico para esta época del año.
En el plano internacional, el informe advierte que el mercado agrícola continúa condicionado por los conflictos geopolíticos. Las tensiones en el Mar Negro, tras los nuevos ataques entre Rusia y Ucrania, generan incertidumbre sobre el abastecimiento mundial de trigo.

Las restricciones al tránsito de buques por el estrecho de Kerch despertaron preocupación entre los operadores internacionales debido a que esa vía concentra aproximadamente una cuarta parte de las exportaciones rusas de granos.
Como consecuencia, las cotizaciones del trigo en Chicago subieron más de un 11% en apenas una semana, alcanzando los 248 dólares por tonelada, mientras que en Argentina el cereal mantiene precios superiores a los registrados al inicio del año.
Maíz: mejora la comercialización, aunque la cosecha sigue demorada
Otro de los puntos analizados por la Bolsa rosarina es el comportamiento del maíz. Durante las últimas semanas crecieron las fijaciones de precio del cereal y, por primera vez desde mayo, superaron a las de soja.

Este repunte coincide con el avance de la cosecha, aunque las tareas continúan retrasadas debido a la elevada humedad registrada en distintas regiones productivas.
Según datos oficiales citados por la BCR, la cosecha nacional presenta un avance del 75%, el menor ritmo para esta altura del año en las últimas cinco campañas.
No obstante, la producción fue recientemente corregida al alza hasta 71,5 millones de toneladas, lo que garantiza un importante volumen disponible para abastecer las exportaciones durante la segunda mitad del año.
La entidad también destacó que las buenas condiciones climáticas para los cultivos en Estados Unidos moderan las subas internacionales del maíz, aunque persiste la volatilidad derivada de los conflictos geopolíticos en Medio Oriente y la región del Mar Negro.

En ese contexto, la BCR considera que la evolución de los mercados agrícolas durante los próximos meses dependerá tanto del comportamiento de la demanda mundial como de la estabilidad de los principales países productores y exportadores de granos y aceites vegetales.








