La soja de la nueva campaña alcanzó los US$ 365 por tonelada y el maíz llegó a US$ 208,5. Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario analiza futuros, opciones Put, Put sintético, Fence y Collar como herramientas para administrar el riesgo de precios.
La soja y el maíz recuperaron valor y abren nuevas opciones de cobertura para la campaña 2026/27
La soja de la nueva campaña alcanzó los US$ 365 por tonelada y el maíz llegó a US$ 208,5. Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario analiza futuros, opciones Put, Put sintético, Fence y Collar como herramientas para administrar el riesgo de precios.

Los precios futuros de la soja y el maíz recuperaron terreno durante los últimos meses y volvieron a ofrecer valores que permiten analizar distintas estrategias comerciales de cara a la campaña agrícola 2026/27.
Un informe elaborado por Ana Rubicondi, Emilce Terré y Julio Calzada, de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), señala que la soja con entrega en mayo de 2027 cotizaba a mediados de la semana pasada en torno a US$ 365 por tonelada, mientras que el maíz con entrega en abril de 2027 alcanzaba los US$ 208,5.
En el caso de la soja, el valor representa el segundo precio más elevado de las últimas once campañas para esta época del año y se ubica cerca de un 30% por encima del promedio del período analizado. El maíz, por su parte, acumuló una recuperación de algo más de US$ 25 por tonelada desde comienzos de julio.
Una suba sostenida por factores internacionales
El comportamiento de los mercados está relacionado con una combinación de factores productivos, comerciales y geopolíticos.
Para la soja, la BCR destaca la firmeza de la demanda china por producción estadounidense y el deterioro de la condición de los cultivos en Estados Unidos. El reporte semanal de Crop Progress ubicó en 58% la proporción de soja en condición buena o excelente, por debajo de los registros de las dos campañas anteriores.
La demanda china continúa siendo un elemento relevante. Durante septiembre, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) informó nuevas ventas privadas de soja estadounidense con destino a China, incluyendo una operación de 111.000 toneladas anunciada el 18 de septiembre.

En el caso del maíz, las perspectivas productivas en el hemisferio norte también aportan presión sobre los precios. A esto se suman los efectos de condiciones climáticas adversas en distintas regiones productoras y la situación de los cultivos europeos.
El contexto geopolítico constituye otro factor de incertidumbre para los mercados agrícolas y energéticos. Para la BCR, parte de los valores actuales incorpora una prima de riesgo que puede traducirse en una mayor volatilidad durante los próximos meses.
Qué alternativas existen para el productor
Frente a este escenario, el informe analiza distintas herramientas disponibles en el mercado a término argentino. Los cálculos fueron realizados tomando como referencia los precios de cierre de la semana analizada en el mercado A3: US$ 365 por tonelada para la soja mayo 2027 y US$ 208,5 para el maíz abril 2027.

La primera posibilidad es vender futuros, una herramienta que permite fijar desde ahora un precio para la producción. Descontados los costos de operatoria considerados por la BCR, el valor resultante sería de aproximadamente US$ 352,35 por tonelada para la soja y US$ 207 para el maíz.
La ventaja es la posibilidad de asegurar un precio. La contrapartida es que el productor deja de participar de eventuales subas posteriores y debe afrontar los ajustes diarios propios de las posiciones de futuros.
Opciones Put: protección frente a una baja
Otra alternativa analizada es la compra de una opción Put, que funciona como una cobertura frente a una eventual caída de precios.
El productor paga una prima y obtiene el derecho a vender a un determinado precio de ejercicio. Si el mercado sube, puede dejar vencer la opción y vender su producción al precio vigente. De esta manera, mantiene abierta la posibilidad de capturar una suba, aunque asume como costo la prima abonada.

El precio mínimo queda determinado por el valor de ejercicio de la opción menos la prima. Según el análisis de la BCR, elevar el precio de ejercicio mejora el piso de cobertura, pero también incrementa el costo de la prima.
Una variante es el denominado Put sintético, que combina la venta de un futuro con la compra de un Call. Esta estrategia busca replicar el comportamiento de un Put y permite establecer un piso de precio, aunque vuelve a incorporar las garantías y los ajustes diarios asociados a la posición de futuros.
Fence y Collar: establecer un piso y un techo
El informe también analiza las estrategias conocidas como Fence y Collar, que permiten reducir el costo de la cobertura a cambio de limitar las ganancias potenciales.
En ambos casos se establece una banda de precios: un piso que protege al productor frente a una caída y un techo que limita la participación ante una eventual suba.

El Fence combina una posición vendida en futuros con la compra y venta de opciones Call. El Collar, en cambio, se construye mediante opciones Put y Call, sin necesidad de operar directamente con futuros.
La diferencia radica principalmente en la forma en que cada estrategia participa de una eventual recuperación de los precios y en las exigencias financieras asociadas.
El impacto sobre el margen por hectárea
La BCR también trasladó las distintas estrategias a resultados por hectárea para dimensionar su impacto sobre los márgenes agrícolas.

Para la soja de primera tomó como referencia un rendimiento de 40 quintales por hectárea, costos de US$ 737 por hectárea y un alquiler equivalente a 18 quintales.
Para el maíz utilizó un rendimiento de 100 quintales por hectárea, costos de US$ 1.270 por hectárea y un alquiler equivalente a 18 quintales.
El análisis muestra diferencias importantes según se trate de campo propio o alquilado. En el caso de campo propio, las alternativas consideradas permiten obtener resultados positivos bajo los supuestos utilizados. En campos alquilados, en cambio, el margen resulta más sensible al precio final de los granos y a la estrategia elegida.
Para la BCR, los resultados muestran que la cobertura de precios puede adquirir especial importancia cuando los costos y el alquiler representan una proporción significativa de los ingresos esperados.
No existe una única estrategia
El informe remarca que las herramientas analizadas responden a escenarios diferentes y que no existe una estrategia que pueda considerarse universalmente adecuada.
La venta de futuros permite asegurar un precio, pero elimina la posibilidad de capturar una suba posterior y requiere afrontar los ajustes diarios.

La compra de Put ofrece protección ante una caída y mantiene abierta la posibilidad de beneficiarse de una suba, aunque implica el pago de una prima.
Las estrategias Fence y Collar permiten reducir el costo de cobertura mediante la fijación de un techo, limitando a cambio la participación en eventuales aumentos de precios.
De esta manera, la elección depende de variables como el nivel de precios que se busca proteger, los costos de producción, la estructura de tenencia de la tierra, la disponibilidad financiera y el grado de exposición al riesgo que esté dispuesto a asumir cada productor.








