Minuto a minuto, los ganaderos del norte santafesino van tomando decisiones según la suerte que les toque en la ruleta del clima. Así, a medida que fallan los pronósticos de lluvia, se empieza a notar la salida de hacienda de los campos, principalmente de terneros. Afortunadamente, los precios aún se mantienen y las ventas no implican un mal negocio.

































