Las poblaciones de chicharrita del maíz registraron una nueva caída durante la primera quincena de octubre en las cinco regiones productivas del país. Las lluvias abundantes y la amplitud térmica contribuyeron al retroceso de la plaga, que actualmente presenta niveles inferiores a los observados en el mismo período de 2025, especialmente en el norte argentino.
La chicharrita del maíz cayó a mínimos en el país, pero recomiendan sostener el monitoreo
Las lluvias abundantes y la amplitud térmica de octubre redujeron las poblaciones de Dalbulus maidis en las cinco regiones maiceras argentinas. Según el último informe de la Red Nacional de Monitoreo, la situación es más favorable que hace un año, aunque los especialistas recomiendan mantener la vigilancia desde la emergencia de los cultivos.

Así lo señala el 52º informe de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis, publicado el 20 de octubre, que destaca una mejora generalizada en las condiciones sanitarias de cara a la campaña maicera 2026/2027.

Pese a este escenario favorable, los especialistas advierten que no se debe interrumpir el seguimiento de la plaga. La experiencia de la campaña 2023/2024, cuando el complejo del achaparramiento del maíz provocó pérdidas cercanas al 20% de la producción, reforzó la importancia de la prevención y la detección temprana.
Entre las principales recomendaciones se encuentran mantener un monitoreo activo y sistemático, eliminar los maíces voluntarios o «guachos» para evitar que funcionen como un puente verde entre campañas y revisar frecuentemente los lotes de maíz de primera desde la emergencia del cultivo.
Estas medidas permiten detectar oportunamente la presencia del vector y evaluar estrategias de manejo para reducir el riesgo de daños.
El NOA y el NEA registraron las mayores caídas
Las regiones del norte argentino mostraron retrocesos significativos en las capturas de chicharritas. En el NOA, el 62% de las localidades monitoreadas no registró presencia de la plaga, mientras que otro 25% presentó la categoría de menor abundancia, con entre uno y cuatro adultos por trampa.
En el 13% restante se detectaron mayores capturas. La localidad con más ejemplares fue Termas de Río Hondo, en Santiago del Estero, con 16 adultos por trampa.
El promedio regional descendió de 8,34 adultos por trampa en la segunda quincena de septiembre a 1,5 en la primera mitad de octubre. Este último valor se ubicó un 67% por debajo del registrado un año atrás, cuando alcanzaba los 4,59 ejemplares por trampa.

En el NEA también se observó una marcada reducción. El 67% de las localidades no registró capturas, mientras que el 25% presentó la menor categoría de presencia. Lilo Viejo, en Santiago del Estero, fue el punto con mayor abundancia, con 16 adultos por trampa.
El promedio regional se ubicó en 1,18 chicharritas por trampa, frente a las 6,85 del relevamiento anterior y las 3,83 registradas en el mismo período de 2025.
Baja presencia en el Litoral y el centro del país
En el Litoral, las poblaciones se mantuvieron estables en niveles muy bajos. El 83% de las localidades relevadas no presentó capturas, mientras que el resto se ubicó en la categoría de menor presencia.
El promedio fue de 0,34 adultos por trampa, un registro similar al del informe anterior y levemente inferior al de hace un año.
En la región Centro Norte, en tanto, aumentó la proporción de localidades sin presencia de la plaga: pasó del 75% al 86% entre relevamientos. En el 14% restante, las capturas se mantuvieron dentro de la categoría más baja.

El promedio regional descendió a 0,19 adultos por trampa, frente a los 0,60 de la segunda quincena de septiembre y los 0,35 correspondientes a la primera quincena de octubre de 2025.
El panorama más favorable se observó en el Centro Sur, donde el 98% de las localidades no registró capturas. El promedio fue de apenas 0,03 chicharritas por trampa, en niveles prácticamente iguales a los de los relevamientos anteriores y del mismo período del año pasado.
El monitoreo sigue siendo clave para prevenir daños
La reducción de las poblaciones representa una señal favorable para la nueva campaña de maíz, pero no elimina el riesgo de una eventual reaparición de la plaga.

La Red Nacional de Monitoreo insiste en que la vigilancia debe sostenerse desde las primeras etapas del cultivo, especialmente en los lotes de maíz temprano. La eliminación de plantas voluntarias también constituye una herramienta preventiva central, ya que evita la continuidad del vector y de los patógenos asociados entre una campaña y otra.
La Red fue creada en 2024, en respuesta a los problemas ocasionados por el complejo del achaparramiento del maíz. Está coordinada por la Asociación Maíz y Sorgo Argentino (Maizar) y cuenta con la participación de AAPPCE, Aapresid, CREA, INTA y la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC).
Su trabajo consiste en relevar las capturas de adultos mediante trampas cromáticas adhesivas en las principales regiones maiceras y evaluar la infectividad estacional de los ejemplares con Corn Stunt Spiroplasma (CSS), tarea a cargo del Centro de Bioinvestigaciones de la UNNOBA-CICBA (Conicet).

De esta manera, los datos permiten seguir la evolución territorial de la plaga y aportar información para las decisiones de manejo. Aunque las condiciones actuales son más favorables que las de hace un año, los especialistas remarcan que el monitoreo temprano y sostenido continúa siendo fundamental para proteger el potencial productivo del maíz.








