El mercado ganadero registra un comportamiento atípico para esta época del año. Por tercer mes consecutivo, el precio de referencia del ternero registró una caída nominal que, en el acumulado, supera el 7%. De esta manera, el valor volvió a ubicarse por debajo de los $5.800 por kilo vivo, en contraste con los máximos alcanzados en marzo.
Ganadería: baja el ternero y crece la incertidumbre por el impacto de las lluvias en el Litoral
El precio de referencia del Ternero ROSGAN cayó por tercer mes consecutivo y volvió a ubicarse por debajo de los $5.800 por kilo vivo. La relación de reposición continúa por encima de sus niveles históricos, mientras las lluvias excesivas en el Litoral podrían sumar presión sobre la oferta de hacienda liviana.

Según los datos del ROSGAN, el último remate habitual, realizado la semana pasada en el marco de la celebración de su 18° aniversario, arrojó un precio de referencia de $5.758,85 por kilo vivo. La cifra representa una corrección de aproximadamente $1.000 respecto de los más de $6.800 registrados en marzo, cuando la categoría alcanzó su máximo.

El informe advierte que esta tendencia bajista se aparta del comportamiento estacional que históricamente caracteriza al mercado de reposición. En condiciones normales, los precios del ternero suelen atravesar su período de mayor presión entre abril y julio o agosto. A partir de septiembre, tienden a ubicarse por encima de sus promedios mensuales y alcanzan sus valores máximos hacia diciembre.
Sin embargo, durante este año la trayectoria fue diferente. Pese a las bajas recientes, el valor del ternero continúa mostrando un desvío significativo respecto de su patrón histórico, lo que abre interrogantes sobre la evolución de los precios y la relación económica entre la invernada y la hacienda terminada.
Un desvío que persiste pese a las bajas
Para analizar esta dinámica, el ROSGAN comparó los precios actuales del ternero, a partir de su propio índice de referencia, y del novillito gordo, según el promedio de la categoría informado por el Mercado Agroganadero (MAG), con sus respectivos patrones estacionales.
El ejercicio permite estimar qué valores habría registrado cada categoría si sus precios hubieran seguido la trayectoria histórica habitual. Se trata de una referencia teórica, no de una proyección de los valores que necesariamente debería convalidar el mercado.
En el caso del ternero, el precio actual de $5.758,85 por kilo vivo se corresponde con un índice estacional de 1,03 para octubre, es decir, un valor 3% superior a su promedio histórico para ese mes.
La comparación con los primeros meses del año muestra diferencias más pronunciadas. En enero, el ternero registró un precio de $6.842 por kilo, medido en moneda actual, frente a un valor teórico de aproximadamente $5.489. Esto representa un desvío positivo cercano al 25%. En febrero, la brecha se amplió al 34% y en marzo alcanzó su máximo, con un 41%.
El novillito gordo, en cambio, mostró una convergencia más marcada hacia su comportamiento estacional. Con un precio de referencia actual de $4.501,27 por kilo vivo, su índice estacional de octubre se ubica en 0,95, lo que indica un valor 5% inferior a su promedio histórico mensual.

En enero, el precio teórico estimado para esta categoría era de unos $4.399 por kilo, mientras que el valor efectivo alcanzó los $5.219. La diferencia representó un desvío positivo del 18,6%, que se redujo progresivamente durante los meses siguientes.
La comparación evidencia que, mientras el novillito tendió a alinearse con su trayectoria histórica, el ternero mantiene una brecha más pronunciada. Por eso, el informe plantea que las bajas recientes no necesariamente significan que la categoría haya recuperado un nivel de equilibrio.
La relación de reposición sigue por encima del promedio
Uno de los indicadores centrales para evaluar la rentabilidad de la actividad es la relación entre el precio del ternero y el de la hacienda gorda. Actualmente, ese indicador se ubica en torno de 1,35, lo que significa que se necesita un valor equivalente a 1,35 kilos de hacienda terminada para comprar un kilo de ternero.
Históricamente, esa relación suele rondar 1,20. Por lo tanto, la reposición presenta hoy una exigencia económica mayor que la habitual. La situación fue todavía más marcada en marzo, cuando el indicador llegó a 1,43, en pleno inicio de la zafra de terneros.
Esta diferencia condiciona los resultados de los sistemas ganaderos que compran animales para recría y terminación, especialmente cuando los precios de la hacienda gorda muestran un comportamiento prácticamente estancado.

No obstante, el ROSGAN advierte que una relación de reposición elevada no implica necesariamente que la actividad haya dejado de ser viable. Aun después de las bajas recientes, los valores reales de la hacienda gorda se mantienen en niveles elevados en términos históricos, lo que permite sostener la operatoria, aunque con márgenes más ajustados.
A su vez, la oferta estructuralmente limitada de terneros y la demanda sostenida de invernada liviana, impulsada también por el desarrollo de las recrías iniciales, contribuyen a sostener los precios y explican parte de su distanciamiento respecto de los patrones estacionales.
Las lluvias del Litoral agregan incertidumbre
Al comportamiento de los precios se suma un factor que podría modificar la dinámica del mercado en las próximas semanas: las condiciones climáticas en el Litoral.

Según el análisis del ROSGAN, las lluvias excesivas que afectan a amplias zonas de la región podrían generar necesidades de venta anticipada y reducir la capacidad de carga de los establecimientos comprometidos por los excesos hídricos. Esto podría incrementar transitoriamente la oferta de hacienda liviana o sin terminar y sumar presión sobre sus cotizaciones.
Además, el informe señala que, al momento de su elaboración, todavía se esperaba el pico de la crecida de los ríos para fines de octubre o principios de noviembre. En ese contexto, la totalidad de los posibles efectos sobre la oferta ganadera aún podría no haberse trasladado al mercado.
La hacienda gorda, por su parte, podría mostrar una dinámica diferente. Una menor disponibilidad de animales terminados, junto con una oferta más heterogénea en calidad y grado de terminación, podría ampliar las diferencias de precios entre lotes y categorías.

De esta manera, el mercado podría avanzar hacia un escenario más segmentado, en el que las características de los animales ofrecidos tengan una incidencia creciente sobre los valores convalidados.
En síntesis, la corrección del precio del ternero no supone necesariamente que se haya alcanzado un nuevo equilibrio. La relación de reposición, la demanda de invernada y los valores de la hacienda gorda muestran que la categoría continúa respondiendo a factores propios, mientras que la incertidumbre climática suma un elemento adicional que podría alterar la evolución habitual de los precios en el corto plazo.








