La crecida del río Paraná en la parte superior de la cuenca encendió las alertas entre los ganaderos de isla en Santa Fe, que en estos días intensificaron los movimientos de evacuación que habían iniciado semanas atrás. La situación plantea una seria dificultad: encontrar lugares aptos para alojar esa hacienda en tierra firme, donde los campos aún no se recuperaron de la sequía.


































