La campaña maicera 2026/27 encuentra una señal alentadora en el comportamiento de una de las principales amenazas que afectó al cultivo durante las últimas campañas. El 51º informe de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis registró una nueva retracción de la chicharrita durante la segunda quincena de septiembre, con una marcada reducción en los niveles de abundancia y un aumento de las localidades donde directamente no se detectó presencia del insecto.
La chicharrita vuelve a retroceder y genera un escenario favorable para el maíz
La caída fue generalizada en las cinco regiones maiceras, aunque el NOA y el NEA todavía presentan valores levemente superiores a los de un año atrás. Los especialistas recomiendan sostener el monitoreo de la plaga y controlar los maíces voluntarios para evitar el denominado “puente verde”.

El escenario resulta favorable para el desarrollo del maíz en las principales regiones productivas del país. Sin embargo, desde la Red advierten que la menor presencia actual de la plaga no debe traducirse en una reducción de los controles, especialmente ante el avance de las siembras y la emergencia de los primeros lotes.

Mientras que el Litoral, Centro Norte y Centro Sur muestran registros prácticamente similares a los de igual momento de 2025, las regiones endémicas —NOA y NEA— mantienen niveles ligeramente superiores a los del año pasado.
La recomendación central es sostener un monitoreo activo y sistemático, con especial atención sobre dos puntos: el manejo de los maíces voluntarios o “guachos” y el seguimiento de la chicharrita en los lotes de maíz de primera desde la emergencia del cultivo.
NOA y NEA: la plaga también retrocede, aunque con registros superiores a 2025
En el NOA, la retracción fue significativa. El 24% de las localidades monitoreadas no registró capturas, mientras que el nivel de abundancia más bajo —entre 1 y 4 adultos por trampa— concentró el 42% de los registros.
Solo Huasa Pampa, en Tucumán, se ubicó en la categoría de mayor abundancia, con más de 100 adultos por trampa.

El promedio regional cayó 54% en apenas una quincena, al pasar de 18,15 a 8,34 adultos por trampa. De todos modos, el registro continúa ligeramente por encima del observado un año atrás, cuando se habían contabilizado 4,74 adultos por trampa.
En el NEA, la tendencia fue similar. El 58% de las localidades no registró presencia de Dalbulus maidis, mientras que otro 21% se ubicó en la categoría de menor abundancia. La mayor concentración correspondió a Comandante Fontana, en Formosa.
El promedio regional fue de 6,85 adultos por trampa, frente a los 4,40 registrados en el mismo período de 2025. En esta región, además, el 29% de las trampas se encontraba instalado sobre lotes de maíz temprano.
En el centro y el Litoral, los registros son mínimos
La situación es todavía más favorable en las regiones donde la chicharrita históricamente presenta menor presencia.

En el Litoral, el 85% de las localidades monitoreadas no registró capturas de Dalbulus maidis, mientras que el 15% restante se ubicó en la categoría más baja de abundancia.
El promedio fue de apenas 0,36 chicharritas por trampa, un nivel muy bajo y cercano al registrado en igual período del año pasado, cuando había sido de 0,14. En esta región, además, el 67% de las trampas estuvo instalado en lotes de maíz.
La región Centro Norte también mostró una mejora en los indicadores. Las localidades sin capturas pasaron del 61% al 75%, mientras que otro 21% presentó entre 1 y 4 adultos por trampa. El 4% restante no superó los 20 adultos.

El promedio regional fue de apenas 0,6 adultos por trampa, prácticamente en línea con los 0,41 registrados un año atrás. El 28% de las trampas estuvo colocado en lotes con maíz.
En el Centro Sur, finalmente, el panorama fue todavía más contundente: el 98% de las trampas no registró detecciones de la plaga. El promedio fue de apenas 0,02 chicharritas por trampa, exactamente el mismo valor que durante la segunda quincena de septiembre de 2025.
Buen escenario, pero sin bajar la guardia
La retracción generalizada de Dalbulus maidis configura un escenario favorable para el maíz y representa una diferencia importante respecto de la presión que la plaga ejerció en campañas anteriores. Sin embargo, la situación puede modificarse a medida que avance el ciclo agrícola.
Por eso, desde la Red Nacional de Monitoreo remarcan la importancia de no interrumpir la vigilancia. Uno de los principales focos está puesto en los maíces voluntarios, ya que su permanencia puede generar el denominado “puente verde”, permitiendo que la chicharrita y los patógenos asociados sobrevivan entre una campaña y otra.

El segundo aspecto clave es el seguimiento de los lotes de maíz de primera desde la emergencia. Detectar tempranamente la presencia del vector permite tomar decisiones de manejo con mayor anticipación y, eventualmente, reducir el impacto de las enfermedades transmitidas por la plaga.
La Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis funciona desde 2024 y reúne a Maizar, AAPPCE, Aapresid, CREA, INTA y la EEAOC, con el objetivo de seguir la dinámica poblacional del insecto en las distintas regiones maiceras y aportar información para la toma de decisiones productivas.








