La Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis difundió su 41º informe técnico correspondiente al período comprendido entre el 18 de abril y el 1 de mayo de 2026, donde se observa un comportamiento dispar de la plaga en las principales zonas productoras de maíz del país.
Dalbulus maidis: crecen las poblaciones en el NEA y Centro Norte, pero la cosecha ya está a salvo
El 41º informe de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis reveló comportamientos heterogéneos de la plaga en las distintas regiones maiceras del país. Mientras el NEA y el Centro Norte registraron incrementos poblacionales, el Litoral mostró una leve retracción y el NOA mantuvo niveles elevados pero estables.

De acuerdo al relevamiento, el escenario sanitario presenta actualmente situaciones diferentes según la región: el NOA y el Centro Norte mantienen niveles poblacionales estables, el NEA y parte del Centro Sur muestran incrementos, mientras que el Litoral registra una leve disminución en las capturas.

A pesar de ello, desde la Red remarcaron que la mayor parte de la cosecha de maíz 2025/26 ya se encuentra fuera de peligro, debido al avanzado estado fenológico de los cultivos.
El monitoreo se centra en Dalbulus maidis, conocida comúnmente como la chicharrita del maíz, insecto vector del complejo de achaparramiento asociado a Corn Stunt Spiroplasma (CSS), enfermedad que durante la campaña 2023/24 generó fuertes pérdidas productivas en distintas regiones argentinas.
Síntomas bajos fuera de las zonas endémicas
Uno de los datos destacados del informe es que los síntomas foliares compatibles con CSS y los daños observados en espigas continúan siendo mínimos en las regiones no endémicas.
Sin embargo, en las zonas históricamente afectadas por la presencia del vector —principalmente NOA y NEA— sí se detectó una mayor progresión de sintomatología.

“El Dalbulus maidis y las enfermedades que transmite estuvieron presentes históricamente en estas regiones, por lo que es esperable encontrar síntomas. El desafío es lograr que el impacto sobre espiga se mantenga por debajo del 10%”, explicó Alejandro Vera, coordinador de la Red Nacional de Monitoreo.
El especialista remarcó además la necesidad de sostener estrategias de manejo integradas basadas en monitoreos sistemáticos y decisiones preventivas.
“Es fundamental trabajar sobre la pirámide de manejo del vector: monitorear trampas y cultivos, elegir híbridos tolerantes y realizar aplicaciones oportunas según la información relevada en campo”, sostuvo.
Asimismo, advirtió sobre el riesgo que representan los maíces voluntarios o “guachos”, especialmente en lotes de siembra temprana donde las heladas no interrumpen el ciclo del cultivo.

“Los maíces voluntarios funcionan como un puente verde para el vector y constituyen un componente epidemiológico crítico”, agregó.
El NOA y el NEA siguen siendo las zonas más comprometidas
En el NOA, considerada una de las áreas endémicas más importantes, el 86% de las trampas se instaló sobre maíces en estados reproductivos avanzados (R5-R6). Allí, la presencia de la plaga se mantuvo estable respecto del informe anterior.
Las chicharritas fueron detectadas en la totalidad de las localidades monitoreadas y en el 82% de ellas se registró el nivel máximo de capturas, con más de 100 adultos por trampa.
Además, continuó avanzando la sintomatología foliar y, en algunos híbridos, comenzaron a observarse daños a nivel de espiga.
Un comportamiento similar se registró en el NEA, donde el 92% de las trampas se ubicó sobre cultivos de maíz en estados reproductivos avanzados.
En esa región, el 71% de las localidades presentó capturas superiores a los 100 adultos por trampa, reflejando una fase de crecimiento poblacional del insecto.

Los técnicos también detectaron una progresión de los síntomas asociados al complejo de achaparramiento y alteraciones en espigas en determinados híbridos.
Situación dispar en el Litoral y la región Centro
En la región del Litoral, donde el 63% de las trampas se colocó sobre maíces, el 88% de las localidades registró capturas positivas y el 37% se ubicó en la categoría más alta.
Sin embargo, el informe señala que el promedio de individuos detectados mostró una leve disminución, especialmente en localidades de Entre Ríos.

Por su parte, en el Centro Norte continuaron observándose incrementos poblacionales: el 96% de las localidades monitoreadas registró presencia de la plaga y el 58% alcanzó los niveles máximos de captura.
En contraste, el Centro Sur presentó una situación más moderada. Allí, casi la mitad de las localidades monitoreadas no registró presencia de chicharritas, mientras que un 21% mostró capturas bajas, de entre uno y cuatro adultos por trampa.
Una red clave para anticipar riesgos sanitarios
La Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis nació en 2024 como respuesta a la expansión del complejo del achaparramiento del maíz y al fuerte impacto productivo registrado en distintas regiones agrícolas argentinas.
La iniciativa es coordinada por la Asociación Maíz y Sorgo Argentino (Maizar) y reúne a instituciones estratégicas del sistema agropecuario nacional, entre ellas Aapresid, CREA, INTA, AAPPCE y la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres.
El objetivo central de la Red es generar información técnica actualizada sobre la dinámica poblacional del vector y el nivel de infección estacional asociado a Corn Stunt Spiroplasma, permitiendo anticipar riesgos y mejorar las estrategias de manejo sanitario en el cultivo de maíz.








