Las proyecciones de la Bolsa de Comercio de Rosario indican que la campaña 2025/26 podría cerrar con 158 millones de toneladas de granos, un volumen 14% superior al de la campaña anterior.

Las trabas al tránsito por el Estrecho de Ormuz inflan los costos del flete. Aun teniendo una gran performance comercial, todavía resta mucho trigo por vender. La intensa competencia de la soja brasilera complica la comercialización de su par argentina.

Las proyecciones de la Bolsa de Comercio de Rosario indican que la campaña 2025/26 podría cerrar con 158 millones de toneladas de granos, un volumen 14% superior al de la campaña anterior.
El crecimiento productivo estaría impulsado por máximos históricos en trigo y maíz, la mejor campaña de girasol del siglo y una buena cosecha de soja. Este escenario genera un flujo excepcional de mercadería hacia los puertos y refuerza el papel clave de la logística para sostener el ritmo exportador.
De acuerdo con los registros del mercado, el ingreso acumulado de granos a terminales portuarias supera los máximos históricos previos, lo que podría influir tanto en los precios como en el ritmo de ventas dentro del mercado interno.

En cuanto al avance de las labores, la cosecha de trigo ya finalizó, mientras que el girasol alcanza el 42% del área y el maíz avanza sobre el 9%. El mayor peso de los planteos tempranos de maíz explica el adelanto en la recolección y el fuerte flujo de granos hacia los puertos.
A este escenario de elevada oferta se suma un contexto internacional complejo marcado por la escalada del conflicto en Medio Oriente tras la operación militar denominada Operación Furia Épica, que derivó en la muerte del líder iraní Alí Khamenei a fines de febrero.
Las tensiones geopolíticas comenzaron a intensificarse desde principios de año y ya impactan en los mercados internacionales, especialmente en el precio del petróleo y en los costos logísticos.

Según estimaciones del sector, el costo de los fletes marítimos para transportar granos desde Argentina aumentó entre 40% y 50% dependiendo del destino. Este incremento tiende a presionar a la baja los precios en origen, ya que actúa como un factor que limita el valor final que pueden recibir los productores.
En el caso del maíz argentino, esta situación ya se refleja en primas de exportación debilitadas, que impiden capturar plenamente las subas registradas en el mercado internacional de Chicago.
En el mercado interno, la comercialización de maíz avanza con intensidad. Hasta el momento ya se comprometieron 18 millones de toneladas de la campaña 2025/26, prácticamente el doble que a esta misma altura del año pasado.
Sin embargo, la dinámica de registraciones de exportación muestra un comportamiento atípico. Las Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior (DJVE) alcanzan 5,3 millones de toneladas, mientras que las compras del sector exportador en el mercado interno son 3,4 veces superiores.

Esto responde, en parte, al costo financiero que implica registrar exportaciones con anticipación, ya que los derechos de exportación deben pagarse antes de concretar la operación comercial. Con expectativas cambiarias estables y sin restricciones a las exportaciones, los incentivos para adelantar registros son menores.
En paralelo, el mercado muestra señales de recuperación tras la fuerte presión de la oferta inicial: el precio disponible del maíz volvió a operar en torno a US$ 180 por tonelada, luego de haber tocado mínimos de ocho años en el mercado físico de Rosario.
La campaña de trigo 2025/26 avanza con un 37% de la producción ya comprometida, una proporción significativamente superior al promedio del 15% registrado entre las campañas 2017/18 y 2023/24 para esta misma época del año.

El dinamismo comercial está acompañado por un desempeño exportador récord, con 9,4 millones de toneladas embarcadas hasta febrero, según datos de organismos oficiales.
Sin embargo, la magnitud de la cosecha también implica que aún quedan 12,43 millones de toneladas sin vender, un volumen considerablemente superior al de ciclos anteriores. Este remanente representa un 33% más que el año pasado y casi cuatro veces el promedio histórico para esta etapa del ciclo comercial.
El gran volumen disponible también genera presión adicional sobre la logística y las cotizaciones del cereal.
En el mercado internacional, la soja mantiene una tendencia alcista en la plaza de Chicago Board of Trade, donde el precio superó los US$ 450 por tonelada. El aceite de soja también registró fuertes subas impulsado por el encarecimiento del petróleo.

Sin embargo, el escenario sudamericano muestra una dinámica diferente. Brasil, principal exportador mundial, cerró febrero con un récord de exportaciones de soja superior a 7,1 millones de toneladas.
La cosecha brasileña —que podría convertirse en la mayor de su historia— mantiene precios altamente competitivos en el mercado internacional, especialmente para el mercado asiático. De hecho, las plantas procesadoras chinas registran actualmente márgenes positivos cercanos al 5% cuando compran soja brasileña, mientras que otros orígenes presentan rentabilidad negativa.
En Argentina, en tanto, el mercado muestra menor dinamismo: solo se comprometieron 6,3 millones de toneladas de soja, un volumen 32% inferior al promedio de los últimos cinco años, reflejando un menor incentivo para cerrar negocios en el actual contexto de precios.