Las expectativas de un "año Niño", que llegue para dejar atrás la histórica sequía, empieza a parecer una broma de mal gusto en el centro norte santafesino. Las lluvias del otoño, más la necesidad de los agricultores de sembrar lo que más rápido genere liquidez, impulsaron una siembra récord de trigo. Hasta la semana pasada el progreso era normal. Pero el clima cambiante "dio vuelta la taba" y, en comparación con igual fecha, el diagnóstico de los lotes es peor que el año pasado en la región.



































