Los establecimientos de engorde a corral comenzaron octubre con una cantidad récord de animales encerrados y una dinámica que se aparta del comportamiento estacional habitual.
Los feedlots alcanzaron un récord de ocupación y muestran cambios en la estacionalidad del engorde
Los corrales de engorde registraron 2.097.509 cabezas al 1° de octubre, el mayor nivel para ese mes desde que existen registros. Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, en septiembre los ingresos superaron a los egresos, en un comportamiento atípico para esta etapa del año. La caída en las salidas de animales terminados abre interrogantes sobre la oferta de carne para los próximos meses.


De acuerdo con un informe del mercado ganadero ROSGAN, elaborado sobre la base de datos del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), las existencias llegaron a 2.097.509 cabezas al 1° de octubre, el registro más elevado para ese mes desde que se dispone de la serie estadística.
El dato se explica, en parte, por el comportamiento observado durante septiembre, cuando los ingresos de hacienda superaron a los egresos. En total, los feedlots recibieron 358.767 animales, un 5% más que en agosto, mientras que las salidas sumaron 341.468 cabezas, con una caída mensual del 20%.

Esta combinación elevó el Índice de Reposición de Feedlots (IRF) a 1,05, frente al 0,79 registrado en agosto. El indicador también quedó por encima del 0,83 de septiembre de 2025 y del promedio de 0,94 correspondiente a los últimos cinco años.
Un comportamiento diferente al patrón estacional
Tradicionalmente, la actividad de los feedlots presenta una marcada estacionalidad. Entre febrero y junio suelen concentrarse los ingresos de animales, en función del ritmo de salida de la invernada de los campos. Durante esos meses, las entradas superan a las salidas y los corrales atraviesan una etapa de llenado.
A partir de julio, el esquema habitualmente se revierte: aumenta la salida de hacienda terminada y comienza a reducirse la disponibilidad de animales livianos para ingresar a los establecimientos. Por ese motivo, durante el segundo semestre el índice de reposición suele ubicarse por debajo de 1, señal de que egresan más animales de los que ingresan.

Sin embargo, este año la diferencia entre las etapas de llenado y vaciado perdió nitidez. Según el análisis de ROSGAN, los ingresos mostraron un comportamiento más estable, sin una concentración tan marcada en los primeros meses del año, mientras que septiembre presentó una fuerte reducción de las salidas.
El resultado es una ocupación que se mantiene en niveles récord desde comienzos de 2026, en contraste con la evolución que suele observarse en esta parte del calendario ganadero.
Menos egresos y más tiempo de engorde
Para el informe, uno de los factores que podría explicar este cambio es la decisión de los productores de prolongar el período de permanencia de los animales en los corrales. El objetivo sería obtener ejemplares más pesados y alcanzar un mayor grado de terminación y engrasamiento antes de enviarlos a faena.

Esta posibilidad resulta relevante para interpretar la evolución de la oferta de hacienda. A pesar de la ocupación récord, la cantidad de animales aportados por los feedlots durante septiembre se ubicó un 25% por debajo de la registrada en el mismo mes del año pasado.
La diferencia entre el volumen de animales encerrados y el de los que salen terminados plantea un interrogante sobre la disponibilidad de hacienda para los próximos meses. La acumulación de animales en los corrales podría modificar temporalmente el calendario de salida, aunque el comportamiento de septiembre, por sí solo, no permite determinar cómo evolucionará la oferta hacia fin de año.
Un sistema que puede distribuir la oferta durante el año
Más allá de las cifras mensuales, los datos reflejan una posible transformación en la dinámica del engorde. La combinación de corrales y pastoreo ofrece flexibilidad para ajustar los tiempos de terminación de los animales según las condiciones productivas y las decisiones de cada establecimiento.
En ese marco, la menor estacionalidad de los ingresos y las salidas podría contribuir a distribuir la oferta de hacienda de una manera más estable a lo largo del año. No obstante, para establecer si se trata de un cambio sostenido o de una variación temporal, será necesario seguir la evolución de ambos flujos durante los próximos meses.

El comportamiento de los egresos será especialmente importante para determinar si los animales que permanecen más tiempo encerrados se traducirán en una mayor disponibilidad de hacienda terminada hacia fin de año o si la nueva dinámica responde a una modificación más profunda de los sistemas de engorde.








