El último informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) confirma que el maíz se consolida como el gran protagonista del mercado de granos en la campaña 2025/26, con niveles de producción, comercialización y stocks que alcanzan cifras históricas.
Granos: récord de existencias de maíz y un mercado de soja en plena reconfiguración
Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario destaca un récord histórico de stocks de maíz al inicio de abril, mientras la soja inicia su campaña con menor oferta y un mercado dinámico pero condicionado por los precios.


Al primero de abril, las existencias comerciales del cereal se ubicaron en 19,3 millones de toneladas, un récord absoluto para esta época del año. El volumen no solo supera en un 46 % al registrado en igual momento de 2025, sino que más que duplica el promedio de la última década.
Este fenómeno está directamente vinculado a una cosecha que se perfila como récord, estimada en 67 millones de toneladas, y a un flujo sostenido de ingreso de mercadería a plantas de acopio e industria.
Más producción, más compromisos comerciales
El dinamismo del maíz también se refleja en el plano comercial. Los compromisos acumulados para la campaña 2025/26 alcanzan 21,9 millones de toneladas, un 42 % por encima del promedio de los últimos diez años.
En términos relativos, esto representa el 33 % de la producción estimada y muestra un avance superior al del año pasado a esta altura, lo que evidencia una fuerte actividad comercial en torno al cereal.

Sin embargo, el elevado volumen disponible también genera tensiones en el mercado. La abundancia de mercadería, sumada a limitaciones de espacio físico en acopios y terminales, comienza a presionar sobre los precios, especialmente en el segmento disponible.
Un cambio en la composición de los stocks
El informe también revela una transformación significativa en la estructura de existencias de granos. Al inicio de abril, el stock total en plantas de acopio, elevadoras e industria alcanzó 38,3 millones de toneladas, cerca de máximos históricos.

A diferencia de años anteriores, el protagonismo ya no está en la soja. Mientras que las existencias de la oleaginosa se redujeron a 4,6 millones de toneladas, el maíz, el trigo y el girasol compensan esa caída con mayores volúmenes.
Este cambio en la composición refleja un nuevo equilibrio dentro del mercado de granos, con el maíz ocupando un rol central en la oferta.
La soja arranca con menor disponibilidad
En paralelo, la campaña 2025/26 de soja comienza a tomar impulso, aunque con un panorama más ajustado. Si bien se proyecta una cosecha de 48 millones de toneladas, la caída en el área sembrada y los bajos stocks iniciales configuran una oferta total estimada en 52 millones de toneladas.

Se trata del volumen más bajo desde la campaña 2022/23 y un 8 % inferior al promedio de la última década.
A esto se suma un retraso en las labores de cosecha, especialmente en la zona núcleo, donde las lluvias han limitado el avance a apenas el 2 %, muy por debajo de los niveles habituales para esta época del año.
Más ventas, pero con precios en baja
A pesar del lento avance de la cosecha, la comercialización de soja se aceleró con fuerza en las últimas semanas. En seis semanas, se duplicaron las toneladas negociadas, alcanzando 6,1 millones de toneladas, el ritmo más rápido de la última década.
No obstante, este dinamismo convive con una caída en los precios. Las cotizaciones en el mercado disponible retrocedieron alrededor de un 9 % en dólares en pocas jornadas, lo que condiciona las decisiones de venta.
En este contexto, predomina la incertidumbre: cerca del 80 % de los contratos se pactan “a fijar”, es decir, sin precio definido, un nivel inusualmente alto que refleja la cautela de los productores.

En contraste con la debilidad del poroto, el aceite de soja emerge como un factor clave de sostén para los precios. Su cotización internacional experimentó una fuerte suba, impulsada en gran medida por el contexto geopolítico global.
El conflicto en Medio Oriente elevó los precios de la energía y, en consecuencia, traccionó la demanda de aceites vegetales. En este escenario, el valor FOB del aceite de soja argentino alcanzó niveles elevados, ubicándose entre los más altos de los últimos quince años.
Este comportamiento impacta directamente en la industria, donde el aceite llega a explicar cerca de la mitad del valor de la soja procesada, una proporción récord en la última década.
Biocombustibles y energía: un factor decisivo
El avance de los biocombustibles a nivel global aparece como otro elemento determinante. Ante las tensiones en el mercado energético, varios países están incrementando el uso de mezclas con combustibles renovables.
En Asia, grandes productores como Indonesia y Malasia avanzan en mayores cortes con aceite de palma, mientras que en América, tanto Brasil como Estados Unidos refuerzan sus políticas en este sentido.

En particular, el EPA estableció nuevos mandatos de uso de biocombustibles que incrementarán significativamente la demanda de aceite de soja en los próximos años.
El escenario que describe la BCR muestra un mercado de granos en transformación. Por un lado, el maíz lidera con una oferta abundante y un fuerte dinamismo comercial; por otro, la soja enfrenta un contexto más ajustado, con menor disponibilidad y mayor incertidumbre en precios.
En este marco, factores externos como el clima, la logística, la energía y la política internacional seguirán siendo determinantes para la evolución del mercado.
Con stocks récord, cambios en la composición de la oferta y una creciente influencia de los biocombustibles, el agro argentino atraviesa una etapa de redefinición que marcará el rumbo de la campaña 2025/26.








