Un ejercicio de simulación económica realizado con el modelo AGMEMOD Argentina abre el debate sobre el futuro del sector agropecuario y el impacto de los derechos de exportación (DEX) en la economía nacional.
¿Qué efectos tendría la eliminación de los derechos de exportación sobre la producción, exportaciones y la recaudación fiscal?
Las proyecciones al 2036 basadas en el modelo AGMEMOD-BCR revelan cambios significativos en el desempeño del sector agropecuario y en la dinámica fiscal, aportando elementos clave para el análisis de política económica en el mediano plazo.

El informe proyecta la evolución del agro hasta la campaña 2035/36 y compara dos escenarios: uno de continuidad del esquema actual y otro que contempla la eliminación gradual de las retenciones en un plazo de dos años, hasta su desaparición total en 2028.

Los resultados muestran diferencias significativas entre ambos caminos.
En el escenario base —con retenciones constantes— el crecimiento del sector se mantiene moderado: el área sembrada pasa de 39,9 a 41,1 millones de hectáreas entre 2026 y 2036, mientras que la producción total se incrementa de 134,6 a 165,9 millones de toneladas.
Más superficie y producción con eliminación de retenciones
En contraste, el escenario sin DEX plantea una expansión más dinámica. La superficie cultivada alcanzaría las 43,4 millones de hectáreas hacia 2036, lo que representa 2,2 millones de hectáreas adicionales respecto al escenario base, con un crecimiento del 5,4%.
En términos productivos, el salto sería aún más marcado: la producción total llegaría a 182,6 millones de toneladas, es decir, 16,7 millones más que en el escenario con retenciones, equivalente a un incremento del 10,1%.

El informe destaca que el mayor impulso provendría del complejo sojero, seguido por el maíz, consolidando el rol estratégico de estos cultivos en la matriz agroexportadora argentina.
Impacto en exportaciones y generación de divisas
El efecto también se trasladaría al frente externo. Según la simulación, la eliminación de retenciones permitiría exportar 14,1 millones de toneladas adicionales hacia 2036.
En términos de valor, esto se traduciría en un ingreso extra de divisas por US$ 6.400 millones anuales, elevando el total exportado del complejo agroindustrial a US$ 50.500 millones, frente a los US$ 44.100 millones proyectados en el escenario base.
Dentro de este crecimiento, el complejo soja volvería a ocupar un lugar central, aportando más de US$ 5.200 millones adicionales respecto al escenario sin cambios en las alícuotas.

Uno de los puntos más relevantes del informe es el análisis fiscal. Si bien la eliminación de los derechos de exportación implica una caída inicial en la recaudación nacional, el estudio sostiene que este efecto es transitorio y se compensa rápidamente por otras vías.
Por un lado, la mejora en la rentabilidad del sector amplía la base imponible de tributos como el Impuesto a las Ganancias y el impuesto a los Débitos y Créditos. Por otro, la mayor producción y la inversión generan un efecto multiplicador sobre el resto de la economía, impulsando la recaudación de otros impuestos.
De acuerdo con las proyecciones, el Estado nacional comenzaría a obtener un saldo fiscal positivo a partir del ciclo 2029/30. Para 2036, la recaudación superaría en US$ 296 millones al escenario con retenciones vigentes.
Beneficio inmediato para las provincias
Las provincias, en tanto, aparecen como beneficiarias desde el inicio del proceso. Dado que los DEX no son coparticipables, su eliminación no afecta directamente sus ingresos. En cambio, la mayor actividad económica amplía la recaudación de tributos propios como Ingresos Brutos y Sellos.

El informe estima que hacia 2036 las provincias podrían recaudar US$ 989 millones adicionales respecto al escenario base, impulsadas tanto por el crecimiento directo del sector como por los efectos indirectos sobre la economía regional.
Al considerar el consolidado entre Nación y provincias, el punto de equilibrio fiscal se alcanzaría en 2028, apenas un año después de iniciada la reforma. El único período con saldo negativo sería 2027, con una pérdida estimada de US$ 153 millones producto de la reducción inicial de alícuotas.
A partir de entonces, el aumento de la recaudación compensaría y superaría la caída de los DEX. Para 2036, el superávit fiscal consolidado alcanzaría los US$ 1.286 millones anuales en comparación con el escenario base.








