Algunos sueños demandan años de esfuerzo antes de hacerse realidad. Para María Cecilia Fittipaldi, ese momento llegó en la 138ª Exposición Rural de Palermo, donde por primera vez presentó animales de su cabaña El Estybo. Junto a Tinkerbell, una vaca Limousin, y su ternero Bell, la productora de Tapalqué logró concretar un objetivo que había imaginado durante décadas.
Una historia de perseverancia: el debut de María Cecilia Fittipaldi en la Rural de Palermo
María Cecilia Fittipaldi, docente jubilada y productora de Tapalqué, debutó este año en la Exposición Rural de Palermo con una vaca y su ternero de raza Limousin. Detrás de esa participación hay más de tres décadas de trabajo, una pasión heredada por el campo y el desafío de desarrollar una producción ganadera de ciclo completo.

Detrás de ese debut hay una historia de perseverancia, trabajo y pasión por la ganadería. Aunque es su primera participación como expositora en la muestra más importante del país, Fittipaldi acumula más de 30 años de experiencia vinculada a la producción bovina.
Un sueño que tardó décadas en concretarse
Docente jubilada y oriunda de Tapalqué, Fittipaldi asegura que su vocación estuvo marcada por dos grandes influencias familiares. De su padre heredó el amor por la enseñanza y de su madre la pasión por el campo, una actividad que hoy continúa compartiendo con ella, a sus 81 años.
Su llegada a Palermo representa el resultado de un largo camino de aprendizaje y dedicación. Actualmente integra la Sociedad Rural Argentina y la Asociación Argentina de Criadores de Limousin, entidad de cuya comisión directiva forma parte en el año en que celebra su 60° aniversario.

Para su debut eligió competir con una vaca acompañada por su cría, una de las categorías más tradicionales de la raza Limousin, reconocida por su fertilidad, facilidad de parto, eficiencia productiva y excelente rendimiento en la producción de carne.
Del campo a la mesa, una producción de ciclo completo
El proyecto de El Estybo va más allá de la cría de animales. Fittipaldi busca participar de cada eslabón de la cadena productiva, desde la selección genética hasta la comercialización de la carne.

Ese concepto tomó forma con la creación de una parrilla móvil especialmente diseñada para participar en eventos gastronómicos, donde ofrece cortes provenientes de su propio establecimiento.
"Mi objetivo es disfrutar de cada una de las etapas que ofrece el campo. Al ser una productora pequeña puedo involucrarme personalmente en todo el proceso, desde el nacimiento de los animales hasta la carne que llega al plato", explica.
Una historia que busca inspirar a otros productores
Además de su actividad ganadera, Fittipaldi prepara un nuevo proyecto de comunicación vinculado al sector agropecuario. Próximamente participará en un espacio televisivo dedicado a mostrar historias de pequeños y medianos productores, con el propósito de acercar al público la realidad del trabajo rural y las experiencias que se desarrollan puertas adentro de los establecimientos.
Mientras aguarda la jura de la raza Limousin, disfruta cada jornada en Palermo como una experiencia largamente esperada. Más allá de los resultados que obtengan Tinkerbell y Bell en la pista, considera que haber llegado a la Exposición Rural ya representa uno de los mayores logros de su trayectoria.

Su historia refleja el recorrido de muchos pequeños productores que, con constancia y dedicación, encuentran en Palermo la posibilidad de mostrar años de trabajo y convertir un anhelo personal en una realidad.








