El mercado ganadero comenzó a evidenciar un cambio de tendencia en las últimas semanas, con una mayor cautela a la hora de convalidar valores tanto en la hacienda para faena como en la reposición.
Mercado ganadero: los precios entran en una fase de ajuste tras los máximos históricos
Luego de alcanzar máximos históricos a comienzos de 2026, el mercado ganadero argentino atraviesa una etapa de ajuste y cautela, con caídas en los precios de la hacienda y señales de reacomodamiento tanto en el consumo interno como en la exportación.

De acuerdo al informe de ROSGAN, luego de la fuerte suba registrada entre fines de 2025 y comienzos de 2026, los precios ingresaron en una fase de corrección. Entre octubre y febrero, los valores en términos reales mostraron incrementos significativos: los novillos subieron un 28%, mientras que los novillitos y las vaquillonas lo hicieron en un 32% y 33%, respectivamente.

Sin embargo, tras alcanzar esos máximos, el mercado comenzó a ajustar. Durante marzo y los primeros veinte días de abril, los precios retrocedieron: los novillos cayeron un 9% y las demás categorías entre un 6%, reflejando un proceso de búsqueda de equilibrio.
Consumo debilitado y exportación con menor margen
Uno de los factores centrales detrás de esta moderación es la limitada capacidad del mercado interno para absorber nuevas subas. Históricamente, marzo y abril suelen ser meses de firmeza en los precios de la hacienda, impulsados por una mayor demanda desde el consumo. No obstante, este año el incremento se adelantó a febrero y en una magnitud que no logró sostenerse.
En el primer trimestre, el precio del ganado gordo subió un 11% en términos nominales, en línea con una inflación del 6,2%, lo que deja poco margen para nuevos aumentos en el corto plazo.

Por el lado de la exportación, el escenario tampoco resulta favorable para convalidar precios más altos. Si bien los valores internacionales se mantienen firmes, la rentabilidad del sector exportador se ve afectada por el encarecimiento de la hacienda y la apreciación del tipo de cambio oficial. En ese período, el novillo pesado aumentó un 9%, mientras que el dólar oficial retrocedió más de un 5%, deteriorando la competitividad.
Reposición, menor oferta y señales de retención
En el mercado de reposición también se observa un comportamiento más prudente. El Índice Ternero ROSGAN, tras subir un 19% en el primer trimestre, registró en abril su primera baja mensual, con una caída del 6%. A pesar de este retroceso, los valores continúan elevados y se ubican un 76% por encima del promedio histórico en términos reales.

La oferta de terneros muestra una retracción tanto en volumen disponible como en salidas al mercado. El stock se estima en 14,4 millones de cabezas, unas 200 mil menos que el año anterior, mientras que en el primer trimestre se comercializaron cerca de 2 millones de animales, unas 400 mil cabezas menos en comparación interanual.

Este escenario refleja una mayor retención por parte de los productores, que encuentran condiciones económicas para sostener animales en el campo. De hecho, con precios actuales, los ingresos por venta de terneros resultan un 42% superiores a los de hace un año, lo que permite compensar menores volúmenes comercializados.
A su vez, los datos de remates indican una caída del 17% en la oferta de terneros y terneras, mientras que aumentó la disponibilidad de categorías más pesadas. En paralelo, se registra una fuerte reducción en la oferta de vaquillonas, que incluso en algunos remates recientes no presentó lotes disponibles, evidenciando una tendencia creciente hacia la retención de vientres y la recomposición del rodeo.
En este contexto, el mercado ganadero atraviesa una etapa de reacomodamiento, donde la combinación de precios elevados, menor consumo y cambios en la estrategia productiva comienzan a redefinir la dinámica de la oferta y la demanda.








