La producción arrocera del centro-norte santafesino encendió una fuerte señal de alarma. La combinación de precios estancados, costos de producción en permanente aumento y el pronóstico de un fenómeno de El Niño de fuerte intensidad conforman un escenario que amenaza la próxima campaña y podría reducir hasta en un 20% el área sembrada durante el ciclo 2026/2027.
El sector arrocero anticipa una caída de hasta el 20% en la superficie sembrada
La producción arrocera del centro-norte santafesino atraviesa uno de sus momentos más complejos. Productores y técnicos advierten que la falta de rentabilidad, el aumento de los costos y el pronóstico de un fuerte fenómeno de El Niño podrían provocar una caída de hasta el 20% en la superficie sembrada durante la campaña 2026/2027, con impacto directo sobre el empleo y la economía regional.

La preocupación fue expresada por los ingenieros agrónomos Leonardo Van Opstal y Jorge Ayala, junto al empresario arrocero Pablo Bode, quienes coincidieron en que la actividad atraviesa uno de los momentos más delicados de las últimas décadas.

"El productor llega golpeado después de dos campañas muy difíciles. No encuentra financiamiento, los precios no reaccionan y el ánimo está por el piso", resumió Van Opstal al describir la realidad del sector.
Según explicó, la superficie implantada en Santa Fe, que en los últimos años se ubicó en torno a las 30.000 hectáreas, volvería a disminuir por segundo año consecutivo si no cambian las condiciones económicas.
Rentabilidad en rojo y una campaña condicionada por el clima
A las dificultades económicas se suma un factor climático que incrementa la incertidumbre. Los pronósticos anticipan la llegada de un fenómeno de El Niño de fuerte intensidad, asociado a precipitaciones superiores a los valores normales durante la primavera y el verano, etapas claves para el desarrollo del cultivo.
Para Jorge Ayala, el desafío no será únicamente alcanzar buenos rendimientos, sino minimizar los riesgos productivos.

"Estamos recomendando replantear la estrategia de siembra, evitar lotes con riesgo de anegamiento, mejorar los sistemas de drenaje y adelantar las fechas de implantación. Será una campaña donde la planificación será determinante", sostuvo.
Los especialistas también advirtieron sobre el deterioro de la infraestructura hidráulica en la región. En particular, señalaron el estado de la Ruta Provincial Nº 1, donde existen alcantarillas obstruidas, deterioradas o dimensionadas para una realidad climática muy distinta a la actual, situación que podría agravar los problemas de escurrimiento ante lluvias intensas.
A este escenario se suma la falta de rentabilidad. El empresario Pablo Bode explicó que el precio del arroz permanece prácticamente sin variaciones, mientras los costos de producción continúan escalando, especialmente en rubros clave como el combustible y la energía eléctrica.

"Hoy necesitamos producir cerca de 7.000 kilos por hectárea para cubrir los costos, cuando el promedio histórico de nuestra zona ronda los 6.000 kilos. Incluso con una buena campaña, los números siguen dando en rojo", afirmó.
Según indicó, muchas empresas ya comenzaron a ajustar sus estructuras, reducir inversiones, replantear la contratación de personal y disminuir la superficie que destinarán al cultivo.
Un impacto que trasciende al productor
Los referentes coincidieron en que la crisis del arroz no afecta únicamente a quienes producen, sino a toda la economía del norte santafesino.
Recordaron que los departamentos San Javier y Garay dependen en gran medida de esta actividad, que moviliza empleo en el campo, la industria, el transporte y los servicios vinculados a la cadena productiva.

"Cada mil hectáreas de arroz generan alrededor de 40 puestos de trabajo, mientras que otros cultivos extensivos apenas demandan una décima parte de esa mano de obra. Si el arroz retrocede, el impacto se sentirá en toda la economía regional", explicó Bode.
Además, destacó que gran parte del territorio de San Javier corresponde a zonas de islas y valles de inundación, lo que limita seriamente la posibilidad de reemplazar el arroz por otros cultivos extensivos.
Reclaman políticas públicas para sostener una actividad estratégica
Entre los principales planteos al Estado, productores y técnicos solicitaron revisar el esquema tarifario que aplica la Empresa Provincial de la Energía (EPE) para el sistema de riego.
Explicaron que utilizan energía eléctrica únicamente durante la temporada de bombeo, pero deben afrontar elevados cargos fijos durante todo el año, un esquema que consideran perjudicial para la competitividad del sector.
Finalmente, coincidieron en que Santa Fe posee un enorme potencial para incrementar su producción arrocera, aunque advirtieron que será indispensable avanzar en políticas públicas que mejoren la infraestructura vial e hídrica, faciliten el acceso al financiamiento y permitan recuperar la rentabilidad de una actividad considerada estratégica para el desarrollo económico y social del norte provincial.








