Las lluvias aún no alcanzan para dejar atrás la sequía en el norte provincial y muchos productores siguen en una situación de extrema fragilidad. Si bien hubo algunos aportes de humedad que "verdearon" un poco los campos, las represas siguen secas y la proximidad del invierno mantiene encendida la luz de alarma -que se prendió a fin de 2022- ante lo que se anticipa será un drama mayor cuando las heladas terminen con los pocos brotes de forraje natural.



































