La oferta mundial de leche mantiene una evolución favorable durante 2026, con un crecimiento superior al previsto inicialmente, aunque las perspectivas para el próximo año muestran una posible pérdida de dinamismo.
La producción mundial de leche crecería 2,2% este año, pero perdería impulso en 2027
La producción mundial de leche muestra un desempeño mejor al esperado y crecería un 2,2% durante 2026. Sin embargo, las proyecciones para 2027 anticipan una desaceleración hasta el 1%, condicionada por los efectos de la sequía en Europa, la incertidumbre sobre el impacto de El Niño y un escenario macroeconómico marcado por la inflación, las tasas de interés y la volatilidad de los precios de la energía.

De acuerdo con el informe de octubre de Ornua, la cooperativa agrícola irlandesa especializada en productos lácteos, la producción global aumentaría un 2,2% este año, mientras que para 2027 se proyecta una expansión más moderada, del orden del 1%.
El cambio en las perspectivas responde a una combinación de factores climáticos y económicos que podrían condicionar el desempeño de las principales regiones productoras.
Entre ellos se destacan los efectos de la sequía en Europa y la incertidumbre asociada al fenómeno climático de El Niño, cuyo impacto efectivo sobre la producción todavía no puede determinarse.

El relevamiento señala que la recolección de leche aumentó aproximadamente un 1,4% en agosto y que el crecimiento continúa presente en la mayoría de las principales regiones productoras. Este comportamiento contribuyó a mejorar las perspectivas para el cierre de 2026 y refleja una mayor disponibilidad de materia prima para la elaboración de productos lácteos.
Sin embargo, la evolución reciente no garantiza que ese ritmo pueda sostenerse durante los próximos meses. La disponibilidad de agua, las condiciones de las pasturas, los costos de alimentación y la evolución de los sistemas productivos serán variables relevantes para determinar el volumen de leche que llegará al mercado internacional.
Una producción que supera las previsiones
El crecimiento registrado durante 2026 constituye una señal favorable para el abastecimiento mundial de productos lácteos. La suba de la recolección durante agosto y la evolución positiva de buena parte de las principales cuencas productivas muestran que la oferta logró sostenerse por encima de las estimaciones previas.
Este desempeño, no obstante, presenta diferencias entre regiones y está sujeto a las condiciones particulares de cada sistema productivo. La evolución de la producción depende tanto de factores estacionales como de la disponibilidad de forraje, el acceso al agua y los costos de los insumos necesarios para mantener los rodeos.

En ese contexto, la proyección de crecimiento del 2,2% para 2026 describe un escenario de expansión de la oferta global. Para 2027, en cambio, la previsión de un incremento del 1% anticipa una etapa de menor crecimiento, en la que las condiciones climáticas podrían adquirir mayor relevancia.
La desaceleración prevista no implica necesariamente una caída de la producción mundial, sino un ritmo de expansión inferior al esperado para el año en curso. La magnitud de ese cambio dependerá de cómo evolucionen las principales regiones productoras y de la intensidad de los factores que hoy generan incertidumbre.
La sequía y El Niño, dos factores de incertidumbre
Entre los principales riesgos para el mercado lácteo aparece la situación climática europea. Los efectos de la sequía podrían limitar la disponibilidad de pasturas y forrajes, incrementar la necesidad de suplementación y elevar los costos de alimentación de los animales.
Estas condiciones pueden repercutir sobre la productividad de los rodeos y las decisiones de los productores, especialmente cuando la falta de agua se prolonga y compromete la disponibilidad de alimento. La respuesta de cada región dependerá, además, de sus sistemas de producción y de su capacidad para amortiguar los efectos de las condiciones adversas.
A ese panorama se suma el fenómeno de El Niño, cuyo impacto sobre la producción mundial de leche todavía es incierto. Su incidencia dependerá de la distribución geográfica de las precipitaciones, la intensidad de los eventos climáticos y el momento en que se produzcan en relación con los ciclos productivos.
Por ese motivo, Ornua advierte que aún se desconoce el alcance real de este fenómeno sobre la oferta global. Las condiciones meteorológicas de los próximos meses serán determinantes para establecer si las proyecciones actuales se mantienen o si resulta necesario revisar las estimaciones para 2027.
La economía global también condiciona al sector
El escenario climático se combina con un contexto macroeconómico que agrega incertidumbre a la actividad. El informe de Ornua identifica el aumento de los precios del petróleo, la inflación y las tasas de interés como factores relevantes para la evolución del mercado internacional de lácteos.

Los precios de la energía inciden sobre distintos eslabones de la cadena, desde la producción primaria hasta el transporte, la refrigeración, el procesamiento industrial y la distribución. A su vez, la inflación puede encarecer los insumos y reducir la capacidad de compra de los consumidores, mientras que las tasas de interés influyen sobre el costo del financiamiento y las decisiones de inversión.
La interacción de estas variables puede afectar tanto los costos de producción como el comportamiento de la demanda internacional. En consecuencia, una mayor disponibilidad de leche no se traduce automáticamente en mejores condiciones comerciales: también resulta necesario observar cómo evoluciona el consumo y qué capacidad tiene el mercado para absorber los volúmenes ofrecidos.

Con una producción mundial que todavía crece, pero con perspectivas de menor expansión para 2027, el sector lácteo deberá seguir de cerca la evolución de las condiciones climáticas y económicas. La combinación de ambos factores será clave para determinar el equilibrio entre oferta y demanda y la trayectoria del mercado internacional durante el próximo año.








