La reposición de hembras forma parte de la dinámica natural del negocio ganadero. Así lo sostuvo el último informe de ROSGAN, al explicar que cada año los productores reponen una cantidad de vientres jóvenes equivalente a los descartes realizados durante el mismo período para mantener la estabilidad del stock.
ROSGAN: la valorización de los vientres impulsa las decisiones de reposición
El último informe del mercado ganadero sostuvo que las actuales relaciones de reposición configuran un buen momento para invertir. La firmeza en el valor de las vaquillonas preñadas, la mayor retención de terneras y los incentivos fiscales para la compra de genética registrada fortalecen las perspectivas de la actividad.

El trabajo agregó que, bajo determinadas condiciones climáticas, políticas o comerciales, esa reposición puede intensificarse e incluso derivar en una expansión del stock de vientres.

En ese contexto, el mercado de reposición presentó un escenario de “extrema firmeza” desde los primeros meses del año. Según ROSGAN, una de las relaciones de valores que concentra mayor atención es la que compara el precio de una vaquillona preñada con el valor de descarte de una vaca conserva, utilizada para medir el costo de reposición de los vientres.
El informe indicó que esa relación se incrementó durante el último año por la valorización de los vientres jóvenes.
Por encima del promedio
Actualmente, las vaquillonas preñadas cotizan, en promedio, alrededor de $2,4 millones, mientras que una vaca de descarte vale aproximadamente $800.000 por cabeza, equivalente a unos $2.000 por kilo. En consecuencia, hoy se necesitan cerca de tres vacas de descarte para adquirir una vaquillona de reposición, una relación que se ubica alrededor de un 20% por encima del promedio de los últimos 15 años.
Al analizar ambas categorías por separado, ROSGAN sostuvo que el valor actual de un vientre nuevo, medido en moneda constante, se encuentra cerca de un 70% por encima del promedio registrado en los últimos quince años.

En tanto, la vaca de descarte presenta una valorización cercana al 40% respecto de su promedio histórico. Para el mercado, estos datos muestran que el encarecimiento de la reposición responde principalmente a una mayor revalorización de la hacienda destinada a cría, impulsada por "las buenas perspectivas que actualmente ofrece la actividad".
Como consecuencia de este escenario, el informe señaló que "el criador tiende a retener una mayor cantidad de terneras con el objetivo de asegurar su propia reposición".
Esa conducta también se refleja en los registros oficiales: durante los primeros cinco meses del año, apenas el 16% de las terneras declaradas en stock al 31 de diciembre salió de los campos, aproximadamente la mitad de lo observado en campañas anteriores, cuando ese porcentaje oscilaba entre el 29% y el 30%.
A ello se suma que la participación de hembras ingresadas a corrales de engorde “se mantuvo por debajo del 40%, frente al 44% y 45% promedio observado en años anteriores”, otro indicador que refleja una mayor retención de vientres para la actividad de cría.
Mejoras
De cara a los próximos meses, ROSGAN consideró que la estacionalidad en la salida de vacas podría “mejorar levemente” la relación de reposición, mientras que la esperada escasez de esas categorías contribuiría a sostener su firmeza.
Además, el informe destacó que el Régimen de Incentivo para la Mediana Inversión (RIMI) incorpora un estímulo adicional para quienes inviertan en genética registrada, mediante beneficios fiscales vinculados a la amortización acelerada y a la devolución del IVA crédito fiscal. Según la entidad, este mecanismo podría “fortalecer aún más la demanda” y “sostener la valorización de la hacienda destinada a cría en general”.








