Las condiciones climáticas registradas durante los últimos días modificaron el ritmo de las actividades agrícolas en el centro norte de la provincia de Santa Fe. Luego de las precipitaciones, los productores retomaron progresivamente las tareas en función de las posibilidades de acceso a los lotes, mientras persistieron sectores con excesos hídricos, encharcamientos y anegamientos.
Tras las lluvias, las actividades agrícolas se reanudan gradualmente en el centro norte santafesino
Las precipitaciones y los elevados niveles de humedad condicionaron la cosecha de maíz tardío y algodón, aunque durante la última semana comenzaron a abrirse ventanas para retomar las labores. El girasol inició su implantación y en trigo avanzaron las aplicaciones de fertilizantes nitrogenados.

Así lo señala el informe correspondiente a la semana comprendida entre el 5 y el 11 de agosto de 2026 del Sistema de Estimaciones Agrícolas para el Centro Norte de la Provincia de Santa Fe, que difunde la Bolsa de Comercio de Santa Fe.

El reporte destaca que, dependiendo de cada zona, entre dos y cuatro días después de las lluvias pudieron retomarse actividades vinculadas con el monitoreo, control y acondicionamiento de parcelas destinadas a futuras implantaciones. También se reanudaron de manera gradual las tareas de cosecha y siembra y se concretaron aplicaciones de fertilizantes nitrogenados en lotes de trigo.
Persisten los excesos de humedad en distintos sectores
El comportamiento de las lluvias tuvo un impacto desigual sobre el territorio. En el centro norte santafesino, los elevados niveles de humedad y las nuevas precipitaciones mantuvieron e incluso incrementaron los encharcamientos y anegamientos en diferentes posiciones topográficas.
Según el informe, se registraron superficies importantes afectadas en departamentos ubicados en el centro y norte del área de estudio. Esta situación continuó limitando el ingreso de maquinaria y demoró la continuidad de las labores.

En otras zonas, en cambio, las condiciones permitieron avanzar con las tareas pendientes. Al mismo tiempo, el perfil de los suelos presenta una buena disponibilidad de agua útil, tanto en la cama de siembra como en las reservas para los cultivos implantados y las futuras siembras.
Este escenario representa una condición favorable para los cultivos de invierno y para las nuevas implantaciones, aunque la posibilidad concreta de avanzar continúa dependiendo de la evolución de las condiciones de humedad y del acceso a los lotes.
El girasol comenzó a ganar terreno
En este contexto, comenzó la siembra de girasol en aquellos lotes que pudieron ser acondicionados. La disponibilidad de agua en la cama de siembra es considerada muy buena, lo que permite avanzar con las primeras implantaciones de la campaña.
Paralelamente, continuaron las tareas de roturación y acondicionamiento de parcelas que serán destinadas al cultivo, aunque nuevamente el acceso a los predios aparece como uno de los principales factores que determinan el ritmo de avance.

La evolución de las condiciones climáticas durante las próximas semanas será determinante para definir la velocidad con la que se generalizará la implantación.
El algodón alcanzó el 97,5% de cosecha en el este
La campaña algodonera muestra situaciones diferenciadas según la zona. En el sector este, la recolección alcanzó el 97,5% del área implantada, con un avance de 0,5 puntos porcentuales respecto de la semana anterior.

Los trabajos se encuentran, por lo tanto, próximos a finalizar, aunque todavía permanecen lotes pendientes de cosecha.
En la zona oeste algodonera, en cambio, la situación es más compleja. Persisten lotes anegados donde las condiciones no permitieron el ingreso de maquinaria ni avanzar con la recolección. En esos casos, los cultivares que aún permanecen en los campos deberán ser evaluados para determinar el nivel de pérdidas provocado por los excesos hídricos.
Los rendimientos registrados hasta el momento muestran una marcada variabilidad, con valores que fueron desde 500 hasta 3.000 kilogramos por hectárea. También se observaron lotes que se encuentran en las etapas finales de maduración y presentan condiciones que van de buenas a regulares.
La cosecha de maíz tardío avanza lentamente
El maíz tardío continúa siendo uno de los cultivos más condicionados por el escenario climático. Las precipitaciones y los ambientes húmedos determinaron una reanudación muy lenta de la cosecha en toda el área relevada.
Los productores aprovecharon ventanas de trabajo de dos, tres o cuatro días para ingresar a los lotes, aunque la escasa cantidad de horas de sol limitó el secado de los cultivos y redujo las posibilidades de trabajo de las cosechadoras.
Otro factor determinante fue la humedad del grano, que se ubicó entre 17% y 19%, niveles que condicionaron el movimiento de la maquinaria y la continuidad de las labores.

De esta manera, la cosecha avanza de forma intermitente y queda supeditada a la aparición de nuevas ventanas de tiempo que permitan mejorar las condiciones de piso y reducir la humedad del cereal.
El trigo, entre los excesos hídricos y la fertilización
En los lotes de trigo también se observan los efectos de las condiciones de humedad. El informe identificó cultivares en estado regular como consecuencia de los excesos hídricos y los anegamientos.
Uno de los indicadores observados fue el cambio en la coloración de las plantas, que pasó en algunos casos de un verde intenso a tonalidades verde amarillentas.
Hasta el momento, no se detectaron plagas o enfermedades de consideración, lo que constituye un aspecto favorable dentro del escenario productivo.
En paralelo, se concretaron aplicaciones de fertilizantes nitrogenados y comenzaron a evaluarse nuevas estrategias de refertilización. Estas decisiones se toman en función de la evolución del cultivo, las condiciones climáticas y la relación entre el costo de los insumos y el valor del producto.
Una campaña marcada por la disponibilidad de agua
El panorama relevado por la Bolsa de Comercio de Santa Fe presenta así un escenario productivo heterogéneo. Por un lado, la disponibilidad de agua en los perfiles constituye una condición favorable para los cultivos y para el inicio de nuevas implantaciones. Por otro, los excesos hídricos continúan generando dificultades para ingresar a determinados lotes y completar las tareas pendientes.
La evolución de las condiciones climáticas será clave durante las próximas semanas. La aparición de nuevas ventanas de tiempo permitirá determinar el ritmo de avance de la cosecha de maíz tardío y algodón, mientras que la disponibilidad de lotes en condiciones adecuadas será determinante para la continuidad de la siembra de girasol.
En el caso del trigo, el seguimiento de los cultivos y el manejo de la fertilización serán centrales para sostener el potencial productivo frente a los efectos que dejaron las lluvias y los anegamientos.








