El nuevo informe del Sistema de Estimaciones Agrícolas de la Bolsa de Comercio de Santa Fe, correspondiente al período del 8 al 14 de abril de 2026, confirma un escenario complejo para la producción agrícola en el centro-norte provincial. Las precipitaciones acumuladas, que oscilaron entre los 30 y los 170 milímetros según la zona, volvieron a interrumpir el normal desarrollo de la cosecha gruesa.
Exceso hídrico y caminos intransitables paralizan las tareas agrícolas en Santa Fe
Las precipitaciones registradas en la última semana en el centro-norte de Santa Fe profundizaron el exceso de humedad y obligaron a frenar las cosechas. El avance agrícola quedó condicionado por anegamientos y falta de piso.


Las condiciones ambientales estuvieron marcadas por elevados niveles de humedad, escasa amplitud térmica y vientos suaves, factores que derivaron en suelos saturados y caminos rurales en mal estado. Este contexto limitó primero el avance de las maquinarias y luego obligó directamente a la paralización total de las labores en amplias zonas productivas.
En este marco, la actividad agrícola fue prácticamente nula, con apenas algunos movimientos puntuales en la cosecha de soja temprana y arroz en sectores más elevados, donde los suelos ofrecieron mejores condiciones físicas.
Cultivos clave: avances dispares y rindes condicionados
El maíz temprano no registró avances durante la semana, luego de haber alcanzado un 75% de cosecha en el período previo. Los elevados porcentajes de humedad en el grano, sumados a la falta de piso y a las nuevas lluvias, impidieron la continuidad de los trabajos.
Los rendimientos obtenidos hasta el momento muestran una fuerte variabilidad regional: en el norte se ubicaron entre 35 y 75 qq/ha, con picos de 90 qq/ha; en el centro, entre 70 y 100 qq/ha, con máximos de hasta 145 qq/ha; y en el sur, entre 70 y 110 qq/ha, alcanzando lotes puntuales los 130 qq/ha.
Por su parte, la soja temprana logró avanzar solo durante un par de días en sectores elevados de los departamentos San Martín, San Jerónimo y Castellanos. Los rindes relevados se ubicaron entre 24 y 45 qq/ha, con un estado general del cultivo considerado mayoritariamente bueno a muy bueno en el 95% de los lotes.

Sin embargo, en el norte del área se detectaron cuadros en condición regular a mala, afectados por la irregularidad de las lluvias durante el ciclo.

En cuanto al sorgo granífero, la cosecha también permaneció detenida, con rindes promedio de entre 40 y 55 qq/ha en las zonas donde se había iniciado. El cultivo presenta una amplia heterogeneidad en su desarrollo, producto de las distintas fechas de siembra.
Algodón, arroz y el impacto del exceso hídrico
El cultivo de algodón refleja uno de los escenarios más complejos. Con una superficie implantada entre un 22% y un 24% menor que la campaña anterior, la cosecha se mantiene en apenas un 15% de avance. Las lluvias no solo demoraron las tareas, sino que también comenzaron a afectar la calidad de la fibra.
Los rendimientos en el oeste provincial, particularmente en los departamentos Vera y Nueve de Julio, oscilaron entre 1.800 y 2.000 kg/ha, mientras que en General Obligado se observaron valores similares.

No obstante, el cultivo presenta un estado general regular, afectado tanto por condiciones climáticas adversas durante su desarrollo como por la presión del picudo algodonero, que en muchos casos llevó a los productores a abandonar lotes por falta de rentabilidad.

En el caso del arroz, la cosecha avanzó muy lentamente y solo de manera puntual en algunos lotes, antes de volver a detenerse por las lluvias. Los rindes promedios se ubican en torno a los 6.000 kg/ha en San Javier y alcanzan los 6.900 kg/ha en el departamento Garay.
Exceso de agua y escenarios variables hacia adelante
El impacto de las precipitaciones no se limitó a la interrupción de las labores, sino que también generó situaciones de encharcamiento y anegamiento en amplias áreas, especialmente en sectores bajos. En el resto de la región, los suelos presentan saturación total o parcial, lo que condiciona cualquier intento de retomar las tareas en el corto plazo.

En paralelo, los cultivos de soja tardía y maíz tardío muestran, hasta el momento, una evolución favorable. La soja tardía, implantada sobre 595.000 hectáreas, presenta buen desarrollo general, aunque requiere monitoreo en zonas anegadas. El maíz tardío, con 89.000 hectáreas sembradas, exhibe un 95% de los lotes en estado bueno a muy bueno, favorecido por las condiciones hídricas.

El informe concluye que la dinámica climática seguirá siendo determinante para el desarrollo de la campaña. Las condiciones actuales, marcadas por el exceso de agua y la heterogeneidad territorial, configuran un escenario complejo donde cada zona evoluciona de manera distinta, condicionando el avance y los resultados finales de la cosecha gruesa 2026.








