Cada año, cientos de animales llegan a la Exposición Rural de Palermo con un mismo objetivo: obtener una cucarda y convertirse en referentes de su raza. Detrás de ese reconocimiento hay meses —e incluso años— de trabajo de criadores y cabañeros, pero también una instancia decisiva: la evaluación de los jurados, quienes tienen la responsabilidad de seleccionar a los mejores ejemplares de la muestra.
¿Cómo se elige un Gran Campeón? Las claves detrás de la jura en Palermo
Detrás de cada cucarda hay una evaluación técnica que combina conocimiento, experiencia y una profunda comprensión de cada raza. Funcionalidad, aptitud productiva, estructura y comportamiento son algunos de los aspectos que analizan los jurados al momento de elegir a los mejores ejemplares de la Exposición Rural de Palermo.


Lejos de basarse únicamente en la apariencia, la jura responde a criterios técnicos que buscan identificar aquellos animales que mejor representan el estándar racial y reúnen las condiciones productivas y funcionales esperadas para cada especie.
Mucho más que una buena apariencia
Ernesto "Tito" Ayling, jurado y director de la Sociedad Rural Argentina, explica que el primer aspecto que se analiza es que el animal sea un fiel representante de su raza. "Lo fundamental es que exprese las características productivas que se buscan y que, además, sea funcional", señala.

En ese sentido, la evaluación incluye aspectos como la correcta estructura corporal, la calidad de los aplomos, la facilidad de desplazamiento, la mansedumbre y una actitud alerta durante la presentación.
En bovinos de carne, por ejemplo, también se observan características vinculadas al rendimiento carnicero, privilegiando aquellos ejemplares con una conformación que favorezca los cortes de mayor valor comercial.
A ello se suman los atributos reproductivos. En los machos se presta especial atención al desarrollo testicular y a la circunferencia escrotal, mientras que en las hembras se evalúan la conformación de la ubre y otros rasgos asociados a la capacidad reproductiva.
La importancia del presentador en la pista
Aunque el animal es el protagonista, la tarea del presentador también resulta determinante durante la jura.
El jurado dispone de apenas unos minutos para analizar cada ejemplar, por lo que la forma en que es exhibido puede facilitar la evaluación.
"El presentador debe lograr que el animal permanezca correctamente parado, con buena postura y mostrando sus mejores características. Eso ayuda a que el jurado pueda apreciar mejor sus virtudes", explica Ayling.

La experiencia del cabañero y del presentador suele marcar diferencias en una competencia donde pequeños detalles pueden resultar decisivos.
Una responsabilidad respaldada por la experiencia
Si bien la evaluación responde a parámetros técnicos establecidos por cada raza, Ayling reconoce que también existe un componente de interpretación.
"Cada jurado tiene en su cabeza el biotipo ideal de una raza. Puede haber diferencias de criterio y eso es parte de la actividad. Lo importante es que esas decisiones siempre estén sustentadas en fundamentos técnicos", sostiene.

Precisamente por esa responsabilidad, los jurados son seleccionados por las asociaciones de criadores y por los propios expositores, quienes depositan en ellos la confianza para elegir a los animales que mejor representan el trabajo genético de cada cabaña.
Para Ayling, integrar un jurado en Palermo constituye uno de los mayores reconocimientos dentro de la ganadería argentina.
"Palermo es la gran vidriera de la producción nacional. Lo que ocurre en esta pista es observado por toda la cadena ganadera y tiene un enorme valor para criadores, productores y asociaciones de raza", concluye.








