La región núcleo proyecta una caída de 600.000 toneladas de soja
Tras un enero marcado por el estrés térmico y la escasez de precipitaciones, la Guía de Estrategia Agrícola de la BCR ajustó a la baja la estimación de producción de soja en la zona núcleo. Aunque las lluvias de las últimas semanas frenaron el deterioro en gran parte del área, un "corredor crítico" en el sur de Santa Fe enfrenta pérdidas irreversibles, dejando la proyección actual en 17,2 millones de toneladas.
Soja en alerta: el déficit hídrico de enero recorta la producción, pero las lluvias de febrero traen alivio. Credito: REUTERS/Cesar Olmedo
Lo que a finales de diciembre se perfilaba como una campaña superadora ha tenido que chocar con la realidad climática. La primera estimación consolidada de la BCR para la región núcleo arroja una producción de 17,2 millones de toneladas (Mt), una cifra que representa unas 600.000 toneladas menos de lo proyectado al inicio del ciclo.
Este ajuste responde principalmente a la caída del rendimiento promedio, que pasó de un horizonte de 40 qq/ha a los actuales 38 qq/ha.
A pesar de este retroceso, el escenario está lejos de ser catastrófico: la cifra se mantiene en línea con el promedio productivo de los últimos 15 años (17,4 Mt).
Sin embargo, la brecha con el récord de la campaña 2014/15 —donde se alcanzaron las 24 Mt— se explica no solo por el clima, sino por una superficie sembrada que hoy es un 30% inferior a la de aquella época dorada.
El "corredor de la sed": el drama del sur santafesino
La recuperación no es pareja y el mapa muestra una herida abierta en el centro-este de la región. Existe un 15% del territorio que no recibió el auxilio del agua y hoy se encuentra en una situación crítica. Este corredor, que rodea a Rosario y se extiende hacia el sur y el oeste, muestra cuadros de soja de primera que literalmente se están secando.
"El escenario actual aún no está definido", señalan desde la BCR. Credito: REUTERS/Cesar Olmedo
En el departamento Constitución, por ejemplo, los daños ya se estiman entre un 30% y 40%, mientras que en la localidad de Bigand las pérdidas de rinde ya superan el tercio de lo esperado.
A la falta de agua se le suma un enemigo silencioso pero voraz: la presión de plagas como trips y arañuelas, que proliferan con el calor y profundizan el estrés de las plantas que aún luchan por sobrevivir.
Febrero: el mes clave para la definición del rinde
A pesar del foco crítico, el 85% restante de la región respira con mayor alivio. Las lluvias de febrero lograron estabilizar los cuadros: los lotes en condiciones "regulares a malas" cayeron del 20% al 12%, mientras que un 50% de la soja de primera ya se ubica entre rangos de muy buena a excelente.
"El escenario actual aún no está definido", señalan desde la BCR. Credito: REUTERS/Cesar Olmedo
La mirada de los especialistas está puesta en lo que resta del mes. Según el consultor Alfredo Elorriaga, los próximos siete días podrían consolidar un cambio en la disponibilidad hídrica. Se esperan tres eventos de inestabilidad, incluyendo un frente frío para el martes 17 que traería lluvias generalizadas.