La reciente caída del precio internacional de la urea se convirtió en una de las noticias más relevantes para el sector agrícola en plena campaña fina. Según el último informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el fertilizante pasó de cotizar cerca de 950 dólares por tonelada a ubicarse en un rango de entre 650 y 700 dólares, lo que representa una reducción de entre el 25 y el 30 por ciento en apenas un mes.
La fuerte baja de la urea reaviva las expectativas para el trigo y el maíz
La baja del precio de la urea, uno de los principales fertilizantes utilizados en agricultura, genera un renovado optimismo entre los productores de la región núcleo. Mientras se abre la posibilidad de realizar refertilizaciones masivas en trigo, crecen las expectativas de que el maíz pueda igualar o incluso superar el récord de superficie alcanzado en la campaña pasada.

El impacto fue inmediato en las decisiones productivas. Técnicos y productores de distintas zonas de la región núcleo coinciden en que el nuevo escenario mejora las posibilidades de inversión en nutrición de cultivos y permite replantear estrategias que hasta hace pocas semanas parecían inviables.

En este caso, el menor costo del fertilizante devuelve competitividad a dos de los principales cultivos extensivos del país: el trigo y el maíz.
Trigo: más fertilización, pero sin cambios en la superficie sembrada
El principal efecto de la baja de la urea se observa en las estrategias de manejo del trigo. Aunque la superficie implantada ya está prácticamente definida y no se esperan incorporaciones de nuevos lotes, muchos productores evalúan reforzar la nutrición nitrogenada durante las etapas de desarrollo del cultivo.
En la región núcleo no es habitual realizar aplicaciones significativas de nitrógeno después de la siembra. Sin embargo, la reducción de costos abre la posibilidad de una refertilización más intensa durante agosto, especialmente si las condiciones climáticas continúan siendo favorables.

En localidades como Carlos Pellegrini ya se registra una reactivación en la demanda de fertilizantes y numerosos productores analizan completar las dosis previstas durante el período de macollaje. En otras zonas, como Bigand y María Susana, las decisiones dependerán de la evolución del clima y de que la tendencia bajista de los precios se mantenga.
No obstante, el alivio en los costos no alcanza para mejorar significativamente la rentabilidad del trigo.
La Bolsa de Comercio de Rosario señala que el margen neto proyectado para campos propios se ubica actualmente en 86 dólares por hectárea, ocho dólares menos que hace un mes. En campos alquilados, el resultado esperado ronda los 106 dólares por hectárea.
La razón principal es la caída del precio esperado de cosecha, que descendió de 231 a 212 dólares por tonelada debido a mejores perspectivas de producción mundial y al avance de las cosechas en el hemisferio norte.
A esto se suma el incremento de los costos operativos. La actualización de la Unidad Tarifaria Agropecuaria (UTA) provocó aumentos en las labores agrícolas, que en algunos casos registran subas interanuales de entre el 70 y el 150 por ciento.

Pese a ello, los analistas destacan que sin la baja de la urea los números del cultivo serían considerablemente menos favorables.
El maíz gana terreno y apunta a otro año récord
Si en trigo la reducción del fertilizante mejora el manejo del cultivo, en maíz el efecto podría ser aún más profundo.
La campaña pasada marcó un récord histórico de siembra en la región núcleo, con 2,3 millones de hectáreas implantadas. Ahora, el nuevo escenario de costos alimenta la expectativa de repetir e incluso superar esa marca.

En distintas zonas productivas los productores ya están revisando sus planes de siembra. En Bigand consideran que aún existe margen para nuevas bajas en el fertilizante y creen que la combinación entre menores costos y una eventual presencia de un fenómeno Niño podría incentivar una expansión del área maicera.
En María Susana, por ejemplo, algunos productores ya decidieron incrementar la superficie destinada al cereal en alrededor de un 20 por ciento respecto de la campaña anterior.
El maíz es uno de los cultivos más demandantes en nitrógeno y, por lo tanto, uno de los principales beneficiados por el abaratamiento de la urea. Esta situación mejora la relación entre inversión y rendimiento esperado, favoreciendo decisiones de expansión.
El clima acompaña, pero las lluvias generan algunas complicaciones
Mientras el mercado analiza el impacto económico de la baja de los fertilizantes, las condiciones climáticas continúan jugando un papel determinante.
Los modelos de mediano plazo indican precipitaciones dentro de los parámetros históricos normales para la primera parte del invierno. Además, se esperan algunas lloviznas durante el fin de semana y un marcado descenso térmico a partir del viernes, que se intensificará entre el martes 23 y el miércoles 24 con mínimas previstas entre 0 y -2 grados.

En cuanto a la campaña triguera, la siembra avanzó con fuerza durante los últimos días. En la última semana se implantaron cerca de 300.000 hectáreas y el progreso general alcanza el 70 por ciento de la superficie prevista, un ritmo similar al de la campaña pasada.
Las lluvias recientes resultaron clave para mejorar la humedad superficial de los suelos y permitir el avance de las sembradoras en amplias zonas de la región núcleo. Sin embargo, en algunos sectores también generaron excesos de humedad que dificultan las tareas.
En el sur de Santa Fe ya se alcanzó el 87 por ciento de la superficie proyectada, mientras que en el norte bonaerense el avance ronda el 40 por ciento. En algunas localidades del centro-sur santafesino y del sudeste cordobés los productores advierten que nuevas precipitaciones podrían complicar la finalización de la siembra.

Aun así, los técnicos coinciden en que los cultivos implantados muestran una muy buena emergencia gracias a la adecuada disponibilidad de agua en los perfiles del suelo.
Con un clima que por ahora acompaña y una fuerte reducción en uno de los principales costos de producción, el sector agrícola observa un escenario mucho más favorable que el previsto semanas atrás. La gran incógnita será determinar si este cambio alcanza para transformar el entusiasmo de los productores en una mayor inversión y, eventualmente, en una nueva campaña récord para el maíz argentino.








