Andrea Kimi Antonelli hizo que ganar en Austin pareciera simple. Largó bien, tuvo velocidad y sostuvo una estrategia que le exigió cuidar los neumáticos durante más de media carrera. Después se paró sobre su Mercedes, saludó al público y saltó por arriba de los mecánicos para abrazarse festejando un nuevo triunfo en la temporada. Había conseguido su novena victoria en 18 Grandes Premios, pero no solo eso sino que volvió a lo más alto del podio luego de mucho trabajo del equipo, y además quedó a solo dos puntos de su primer título mundial.
Antonelli, a dos puntos del título y con la calma de siempre
Ganó en Austin por novena vez en 18 carreras y un noveno puesto en México le alcanzará para ser campeón. Con Bono, Toto Wolff y su padre cerca, el italiano transita sin apuro una definición que puede terminar con 73 años de espera para su país.

La mitad de las carreras disputadas llevan su nombre. El número es enorme, pero Kimi habló con la misma tranquilidad con la que había manejado. Reconoció que está cerca, agradeció al equipo y volvió a poner el foco en la próxima fecha. No se lo vio ansioso por adelantar una celebración que puede llegar en México.
Esa calma también dice algo del momento que atraviesa. En Austin apareció un Antonelli recargado, seguro de lo que tenía entre manos y capaz de aprovecharlo durante todo el fin de semana.
La confianza para resolver
El sábado consiguió su primera pole desde Spa. El domingo respondió desde que se apagaron los semáforos: con neumáticos medios, conservó la punta en la subida hacia la primera curva y empezó a construir su carrera.
Mercedes apostó por una sola parada. Kimi permaneció en pista hasta la vuelta 25 y después colocó neumáticos duros para completar las 31 restantes. Había que encontrar un equilibrio entre avanzar y guardar lo necesario para el final.
Antonelli pudo hacerlo. Recuperó terreno después de la detención y volvió al liderazgo con una maniobra en la curva 12. Tuvo un paso por afuera al encontrarse con un Williams rezagado, pero esa situación no comprometió su carrera. En un circuito exigente con los límites de pista, completó la prueba sin sanciones por ese motivo.
Cuando quedó nuevamente adelante, sostuvo el ritmo y llegó a la bandera a cuadros con más de trece segundos de ventaja. La victoria había requerido decisiones, cuidado y precisión, aunque desde afuera pareciera sencilla.
“Fue un resultado que necesitábamos. Todo el equipo se lo merece”, expresó.
Las personas que lo acompañan
Detrás de esa seguridad hay un trabajo compartido. Peter Bonnington, Bono, es su ingeniero de carrera y la voz que lo acompaña desde el muro. Con él intercambia información sobre el auto, los neumáticos y las decisiones que deben tomar mientras corre.
En una carrera como la de Austin, esa confianza tiene valor. Sostener una estrategia de una sola parada también implica saber esperar, entender lo que necesita el auto y mantener una comunicación clara.
Toto Wolff ocupa otro lugar importante. Confió en Antonelli para darle la oportunidad en Mercedes y respaldó su aprendizaje. Su padre aporta la cercanía de quien lo acompaña desde mucho antes de que las victorias en Fórmula 1 y las cuentas del campeonato formaran parte de su vida.
Son presencias distintas en un momento que también es nuevo para Kimi. La tranquilidad que mostró después de ganar puede leerse desde ese entorno, desde la confianza que fue construyendo y desde los resultados que hoy la sostienen.
Mercedes también encontró respuestas en Austin. Las mejoras estrenadas en Sepang habían aportado velocidad, aunque aprovecharlas exigió trabajo con la puesta a punto. Este fin de semana, Antonelli pudo sacarles provecho desde la clasificación hasta la última vuelta.
Un noveno puesto y una coincidencia con Hamilton
Kimi llegará a México con 365 puntos y una ventaja de 123 sobre su rival, Russell su compañero de equipo. Solo necesita dos unidades para asegurar el campeonato: con terminar noveno será campeón, sin depender de nadie.
Incluso si su Russell gana, la diferencia quedará en 100 puntos, los mismos que restarán en juego después de la cita mexicana. Antonelli ya tiene asegurado el desempate por su mayor cantidad de victorias.
El noveno puesto tiene un antecedente especial en ese escenario. En 2017, Lewis Hamilton terminó en esa posición en el Autódromo Hermanos Rodríguez y consiguió su cuarto título mundial con Mercedes. Nueve años después, a Antonelli podría alcanzarle el mismo resultado para conquistar el primero.
Italia espera desde Ascari
La posibilidad también tiene un significado para su país. El último italiano campeón mundial de pilotos fue Alberto Ascari, quien consiguió su segunda corona con Ferrari en 1953. Si Antonelli completa el trabajo esta temporada, terminará con una espera de 73 años.
Italia tiene razones para ilusionarse. Kimi, por ahora, mantiene los pies en el suelo. Ganó nueve veces, está a dos puntos del título y sigue hablando de la próxima carrera.
En Austin festejó el triunfo con los suyos. Para la otra celebración, la que puede marcar su vida y la historia del automovilismo italiano, todavía prefiere esperar.








