Kimi Antonelli atraviesa uno de los mejores momentos de su joven carrera en la Fórmula 1. El piloto de Mercedes viene de encadenar cuatro victorias consecutivas y llega al Gran Premio de Mónaco como líder del campeonato, con una ventaja de 43 puntos sobre su compañero de equipo, George Russell. Sin embargo, lejos de subestimar a sus rivales, el italiano puso el foco en Ferrari como el equipo que puede marcar la referencia en Montecarlo.
Antonelli señala a Ferrari como el gran candidato en Mónaco: “Será el equipo a batir”
El líder del campeonato llega encendido tras cuatro victorias consecutivas, pero advierte que la Scuderia puede ser una seria amenaza en las calles de Montecarlo. Hamilton también se ilusiona: “Nuestro auto podría ser realmente fuerte allí”.

Después de su triunfo en Canadá, Antonelli fue consultado por Sky Sports F1 sobre las posibilidades de la Scuderia en el circuito urbano más emblemático del calendario. Su respuesta fue directa.
“Creo que Ferrari va a ser el equipo a batir en Mónaco”, afirmó el piloto de Mercedes, que viene dominando la temporada, pero entiende que las características del trazado pueden abrir otro escenario competitivo.

La mirada de Antonelli tiene una explicación técnica clara. Mónaco es un circuito donde la velocidad punta pierde peso frente a la tracción, la carga aerodinámica y la confianza del piloto entre los muros. En ese contexto, el joven italiano cree que Ferrari puede encontrar una oportunidad importante.
“Va a ser muy interesante ver cómo nos va allí, pero sin dudas Ferrari es el favorito. Con ese alerón trasero que están utilizando, tienen mucha carga aerodinámica en baja velocidad”, explicó.
Antonelli, de todos modos, no se baja de la pelea. El líder del Mundial sabe que Mercedes llega con una inercia muy fuerte, pero también que Mónaco suele castigar cualquier exceso de confianza.
“Intentaré dar lo mejor de mí, ponerme en la mejor posición posible y conseguir el mejor resultado”, agregó.

Hamilton también mira a Mónaco con ilusión
El optimismo en torno a Ferrari no sólo llegó desde Mercedes. Lewis Hamilton, que en Canadá logró su mejor resultado desde su llegada a la Scuderia al terminar segundo, también dejó abierta la puerta a una actuación fuerte del equipo italiano en Montecarlo.
El siete veces campeón del mundo reconoció que el trazado monegasco puede disimular una de las principales debilidades actuales del auto: la falta de potencia en recta.
“Mónaco es el único circuito donde la potencia no es lo más importante”, sostuvo Hamilton tras la carrera en Montreal. “Creo que nuestro auto podría ser realmente fuerte allí”.
Para el británico, la clave estará en llegar bien preparado desde la primera salida a pista. En un circuito donde adelantar es extremadamente difícil, la clasificación y el trabajo previo con los ingenieros pueden definir gran parte del fin de semana.

“Voy a concentrarme mucho en llegar con la misma energía que tuve este fin de semana, estudiar mucho con los ingenieros y asegurarme de que el auto esté en el lugar correcto desde la primera práctica”, señaló.
Hamilton fue claro al describir el problema que sufrió en Canadá. Según explicó, Ferrari podía sostener el ritmo en las curvas, pero perdía terreno frente a sus rivales en las rectas.
“Puedo seguirles el ritmo en las curvas, pero después no puedo apretar más el acelerador. Los ves escaparse en la recta y recién los volvés a alcanzar en la frenada. Es realmente difícil”, reconoció.

Esa limitación, sin embargo, podría tener menos impacto en Mónaco. Por eso, tanto Hamilton como Ferrari ven en el Principado una oportunidad para acercarse a Mercedes y volver a pelear de igual a igual.
“Si quitamos ese déficit de potencia, estamos en la lucha con ellos”, remarcó el británico. “Mónaco debería ser divertido”.
Con Antonelli en estado de gracia, Mercedes como referencia y Ferrari alimentando una ilusión concreta, el Gran Premio de Mónaco aparece como una cita clave. En las calles más exigentes del calendario, la potencia no siempre manda. Allí, la precisión, la confianza y la carga aerodinámica pueden cambiar el orden establecido








