El Gran Premio de Mónaco siempre tuvo una lógica propia dentro de la Fórmula 1. Es una carrera marcada por la historia, el glamour y una dificultad que no se parece a la de ningún otro circuito del calendario. Pero en 2026, además, Montecarlo puede transformarse en una excepción técnica dentro de la nueva era de la categoría.
Mónaco, la excepción técnica de la nueva Fórmula 1
La FIA no habilitaría zonas de “straight mode” para el Gran Premio de Mónaco, según información publicada por medios especializados. El trazado urbano del Principado no cumpliría con los criterios de seguridad necesarios para utilizar la aerodinámica activa, una de las grandes novedades del reglamento 2026.

De acuerdo con el primer mapa difundido en la previa del evento y con información publicada por medios especializados, la FIA no habría habilitado zonas de “straight mode” para el circuito monegasco. En otras palabras, durante el fin de semana no se utilizaría la aerodinámica activa en recta, el sistema que permite abrir los alerones delantero y trasero para reducir la resistencia al avance.
La decisión no es menor. La nueva Fórmula 1 incorporó para 2026 un paquete reglamentario en el que la gestión de la energía y la eficiencia aerodinámica ocupan un lugar central. A diferencia del viejo DRS, que estaba pensado principalmente como una herramienta de adelantamiento, el “straight mode” apunta a reducir el drag —la resistencia que ofrece el aire al avance del auto— y a mejorar el consumo energético en los sectores de alta velocidad.

En condiciones normales, los autos pueden alternar entre dos configuraciones. En las curvas, los alerones trabajan con mayor carga para darle estabilidad al auto. En las rectas, el sistema permite una posición más plana de los flaps para que el monoplaza avance con menos resistencia. Esa reducción del drag puede rondar el 20% y generar una ganancia de velocidad máxima de hasta 20 kilómetros por hora.
En un circuito tradicional, esa herramienta puede ser clave para mejorar la eficiencia. En Mónaco, en cambio, puede convertirse en un riesgo. El trazado urbano del Principado combina calles estrechas, curvas lentas, frenajes exigentes, zonas de tracción crítica y muros demasiado cerca. Allí, cualquier pérdida de carga aerodinámica o cualquier incremento de velocidad antes de una frenada puede tener consecuencias inmediatas.

Ese parece ser el punto central de la decisión. Según la información difundida, la FIA aplica criterios concretos para habilitar las zonas de “straight mode”. No alcanza con que haya una recta: el sector debe permitir que los autos no estén al límite de adherencia, no comprometer la estabilidad en tracción o frenada y ofrecer una duración mínima de uso. En Mónaco, esas condiciones no aparecen con claridad.
La recta principal, por ejemplo, es corta y desemboca rápidamente en Sainte Dévote, la primera curva. El túnel, otro de los sectores naturalmente veloces del circuito, tampoco ofrece un escenario sencillo: allí los autos circulan en apoyo, con carga lateral y a alta velocidad antes de llegar a una de las frenadas más delicadas de la vuelta. Abrir los alerones en ese contexto podría afectar el equilibrio del auto justo antes de zonas donde no hay margen de error.

Por eso, la ausencia del “straight mode” responde más a una cuestión de seguridad que de espectáculo. Mónaco no deja margen para experimentos. En un circuito donde los pilotos rozan los muros durante toda la vuelta, la prioridad pasa por mantener el auto estable y previsible, incluso si eso implica resignar una de las herramientas centrales de la nueva reglamentación.
De todos modos, la decisión no significa que desaparezca toda asistencia para el sobrepaso. El modo de adelantamiento seguirá siendo una herramienta diferente dentro del reglamento 2026. A diferencia del “straight mode”, que busca eficiencia aerodinámica, el sistema de overtake se apoya en la entrega de energía extra cuando un piloto se encuentra a menos de un segundo del auto que lo precede en una zona de detección determinada.

El gran interrogante es cuánto podrá influir ese recurso en Montecarlo. La historia del circuito demuestra que adelantar en Mónaco es una de las tareas más difíciles de toda la temporada. La posición en pista suele valer más que el ritmo puro, y la clasificación se transforma en una instancia decisiva. Sin aerodinámica activa en recta y con tan pocas posibilidades reales de sobrepaso, largar adelante volverá a ser una ventaja enorme.
También habrá consecuencias en la puesta a punto. Con los alerones cerrados durante toda la vuelta, los autos tendrán más resistencia aerodinámica que en otros circuitos donde sí se habilite el “straight mode”. Eso implica una mayor demanda energética para empujar el auto a través del aire. Sin embargo, Mónaco ofrece una compensación natural: la gran cantidad de frenajes y curvas lentas favorece la recuperación de energía, algo clave dentro de esta nueva generación de monoplazas.
En lo deportivo, el escenario volverá a premiar las virtudes de siempre: máxima carga aerodinámica, buena tracción, estabilidad en frenada y confianza del piloto. La velocidad final tendrá menos peso que en circuitos como Montreal, Jeddah o Monza. En Montecarlo, el auto que mejor doble, frene y permita atacar los muros con precisión tendrá una ventaja más importante que aquel que simplemente sea veloz en recta.
El Gran Premio de Mónaco, previsto del 5 al 7 de junio, aparece así como una prueba singular para la Fórmula 1 2026. En una temporada atravesada por nuevos modos de energía, aerodinámica activa y búsqueda de eficiencia, el callejero más famoso del mundo recuerda que todavía hay escenarios donde la tecnología debe adaptarse al circuito, y no al revés.








