Una semana fue suficiente para cambiar el panorama de Aston Martin en la Fórmula 1. Después de ocupar el fondo del pelotón en Spa-Francorchamps, el equipo presentó en Hungría una profunda revisión del AMR26 y recuperó la capacidad de competir con varios integrantes de la zona media.
Aston Martin encontró en Hungría el punto de partida que estaba buscando
El renovado AMR26 mostró una evolución concreta después del difícil paso por Spa. Fernando Alonso destacó el avance en clasificación y carrera, aunque el déficit de velocidad en las rectas continúa siendo el principal límite antes de la actualización de Honda.

La clasificación entregó la primera señal. Alonso avanzó hasta la Q2 y consiguió el 16° puesto, mientras que Stroll terminó 20° después de un viernes condicionado por la rotura de la suspensión trasera de su auto. El canadiense perdió prácticamente toda la jornada inicial y llegó al sábado con mucho menos rodaje que su compañero.

El paquete incorporado en Budapest no convirtió al equipo en candidato inmediato a los puntos, pero produjo una mejora visible tanto a una vuelta como en ritmo de carrera. Fernando Alonso y Lance Stroll pudieron sostener una velocidad cercana a la de Williams, Haas y Cadillac, además de terminar por delante de uno de los Alpine.
La carrera confirmó que la mejoría no se limitaba a una vuelta rápida. Aston Martin pudo competir con los Williams, los Haas y los Cadillac, además de finalizar por delante de uno de los Alpine. Stroll llegó 13° y Alonso, 14°, en una prueba que sirvió principalmente para acumular kilómetros y comprender un auto profundamente modificado.

El equipo dividió las estrategias para ampliar la recolección de datos. Ambos pilotos comenzaron con neumáticos blandos, pero Stroll realizó su primera parada después de solamente ocho vueltas para buscar aire limpio. Alonso, en cambio, extendió ese compuesto durante 34 giros y permaneció por delante de su compañero durante buena parte de la competencia.
La neutralización provocada por el abandono de Oscar Piastri alteró el cierre. Alonso ingresó a los boxes durante el período de auto de seguridad virtual, pero la neutralización terminó cuando todavía circulaba por el pit lane. Esa circunstancia le hizo perder algunos segundos y lo dejó detrás de Stroll.
Más allá del resultado final, Alonso valoró el comportamiento del nuevo paquete tanto en clasificación como en carrera.

“Es un buen paso adelante, una buena base para trabajar en la segunda parte del año”, afirmó el español, quien consideró que Aston Martin ya tenía ritmo suficiente para acompañar a los equipos de la zona media.
La lectura positiva también llegó desde la dirección del equipo. Mike Krack remarcó que las mejoras respondieron de acuerdo con las previsiones y que la correlación entre los datos de fábrica y el rendimiento en pista fue satisfactoria. En una grilla con diferencias mínimas, el salto permitió abandonar el último lugar y volver a mezclarse con varios rivales directos.
Sin embargo, Hungría también dejó en evidencia que el trabajo está lejos de terminar. El AMR26 continúa perdiendo demasiado tiempo en las rectas y esa debilidad limita sus posibilidades para atacar o defender una posición. El próximo paso dependerá de la evolución de la unidad de potencia que Honda prepara para Zandvoort.

“Empieza un nuevo campeonato para nosotros”, expresó Alonso, aunque sin convertir el avance en una promesa desmedida. El español sabe que el nuevo concepto todavía necesita ajustes de puesta a punto y que Budapest, por las características de su trazado, no alcanza para determinar cómo responderá el auto en circuitos diferentes.
La verdadera evaluación llegará después del receso. Aston Martin deberá comprobar si la recuperación fue producto de una pista favorable o si realmente encontró una dirección de desarrollo capaz de sostenerse durante el resto del campeonato.
Hungría no borró seis meses de dificultades ni convirtió al equipo en protagonista. Pero después de tocar fondo en Spa, Aston Martin volvió a tener un auto con el cual competir. Para una estructura que llevaba demasiado tiempo corriendo detrás de sus propios problemas, ese cambio ya representa un comienzo.








