Nueva era, viejas urgencias: el complejo desafío de Alpine en la F1 2026
Tras cerrar la temporada 2025 en el último lugar del Campeonato de Constructores, Alpine afronta una etapa clave en la Fórmula 1. El abandono del histórico programa de motores Renault y la alianza con Mercedes marcan el inicio de una nueva era para la escudería francesa, que buscará dejar atrás años de frustraciones y demostrar competitividad real bajo el nuevo reglamento técnico.
El gran cambio: adiós a Renault, bienvenida Mercedes
El principal giro estructural de Alpine de cara a la temporada 2026 será la utilización de unidades de potencia Mercedes. Por primera vez en su historia moderna, un equipo de Fórmula 1 propiedad de Renault competirá sin motores desarrollados por la propia marca, poniendo fin al programa de Viry-Chatillon.
Si bien la decisión fue impulsada por el entonces CEO de Renault, Luca de Meo —quien posteriormente dejó la compañía—, el cambio generó fuertes resistencias internas y marcó un quiebre simbólico en la identidad del equipo.
No obstante, Enstone no es ajeno a esta configuración: ya había competido con motores Mercedes en 2015 bajo el nombre Lotus, y previamente como Benetton antes de asociarse con Renault en 1995.
En paralelo, Alpine sufrió la salida de socios estratégicos, entre ellos Microsoft, que migró hacia Mercedes, lo que reflejó el impacto comercial del reordenamiento técnico.
En el plano deportivo, la estructura también se reconfiguró: Jack Doohan dejó su rol de piloto reserva para explorar oportunidades en Super Formula, quedando Paul Aron y Kush Maini como pilotos de prueba, aunque solo el estonio cuenta con la superlicencia necesaria para competir.
El desafío central: volver a ganar por mérito propio
Más allá del cambio de motor, el mayor desafío de Alpine sigue siendo demostrar que puede construir un auto verdaderamente competitivo. La escudería no gana una carrera desde el Gran Premio de Australia 2013, cuando Kimi Räikkönen aún defendía los colores de Lotus-Renault.
El gran cambio: adiós a Renault, bienvenida Mercedes
La victoria de Esteban Ocon en Hungría 2021 fue un logro destacado, pero se dio en un contexto excepcional y no reflejó el rendimiento real del monoplaza. Esa falta de resultados consistentes, sumada al último puesto en el campeonato 2025, expone la magnitud de la crisis deportiva que atraviesa el equipo.
Durante años, las limitaciones del motor Renault fueron señaladas como uno de los principales factores del estancamiento. Con esa variable eliminada, Alpine ya no tendrá excusas técnicas para justificar un rendimiento deficiente.
Una oportunidad única bajo las nuevas reglas
Paradójicamente, el mayor punto fuerte de Alpine en 2026 podría ser justamente su nueva unidad de potencia. En el paddock se especula con que Mercedes habría interpretado de manera más eficiente el nuevo reglamento técnico, especialmente en lo relativo a la relación de compresión del motor de combustión interna.
Si esa ventaja se confirma en pista, Alpine contará con una base mecánica de primer nivel para construir su proyecto.
Consciente de ello, el equipo tomó una decisión drástica en 2025: interrumpió tempranamente el desarrollo del A525, alrededor de mayo, para concentrar recursos en el monoplaza de 2026. Esa apuesta explicó, en parte, la magra cosecha de apenas 22 puntos, muy por debajo de rivales directos como Sauber.
En lo deportivo, Pierre Gasly sostuvo un rendimiento sólido pese a las dificultades, pero la paciencia comienza a agotarse. A su lado, Franco Colapinto afrontará por primera vez el inicio de una temporada completa como piloto titular, tras incorporarse con el campeonato ya iniciado en 2024 y 2025.
El gran cambio: adiós a Renault, bienvenida Mercedes
Con un nuevo reglamento, motor de referencia y pilotos con proyección, Alpine ya no tendrá margen para esconderse. La Fórmula 1 2026 aparece como una temporada bisagra para definir si el equipo francés logra, finalmente, dar el salto que promete desde hace más de una década.