Se incorporó al Red Bull Junior Team, debutará en Melbourne en la Fórmula 3 dentro del universo de la máxima categoría y pretende que su estilo sea “similar al de Kimi Räikkönen: una mentalidad tranquila”.
Mattia Colnaghi, un jovencito italo-argentino que ya empieza a codearse con lo mejor del automovilismo mundial
Mattia Colnaghi es una de las jóvenes promesas del automovilismo internacional con vínculo directo con la Argentina. Nacido en Monza, Italia, el piloto de 17 años tiene raíces argentinas por parte de su madre —oriunda de la Patagonia— y se define públicamente como ítalo-argentino, identidad que también refleja en su indumentaria deportiva, donde conviven ambas banderas.
Su crecimiento deportivo fue rápido dentro del automovilismo europeo. Tras iniciarse en el karting en 2020 y competir en certámenes internacionales, dio el salto a los monoplazas en 2024 y ese mismo año se consagró campeón de la Fórmula 4 Española como debutante, luego de una destacada remontada en la segunda mitad de la temporada. En 2025 consolidó su proyección al convertirse en protagonista de la Eurocup-3, categoría en la que se mantiene entre los principales animadores del campeonato.
El avance de su carrera dio un paso decisivo con la confirmación de su incorporación al Red Bull Junior Team, uno de los programas de desarrollo de pilotos más prestigiosos del automovilismo mundial, y su llegada a la Fórmula 3 de la FIA con el equipo MP Motorsport a partir de la temporada 2026. El acuerdo lo ubica dentro del camino formativo hacia la Fórmula 1 y lo posiciona como otro nombre argentino a seguir dentro del escenario internacional, en una nueva generación de pilotos que busca abrirse paso hacia la máxima categoría.
“En la Fórmula 3 gana el que comete menos errores”
La máquina número 7 de Mattia Colnaghi, con la que competirá en Melbourne
A los 17 años, Matías Colnaghi dará en Melbourne el salto más importante de su carrera: debutará en Fórmula 3 dentro del universo de la Fórmula 1 y bajo la órbita de la Academia Red Bull. Entre la presión, la adaptación técnica y el sueño mundialista, el argentino asume un año clave en su camino hacia la elite del automovilismo.
Consultado por El Litoral sobre el rápido crecimiento que lo llevó del karting a la Fórmula 3 y la preparación para su debut en Melbourne, Colnaghi explicó que el trabajo comenzó varios meses atrás.
“Es una preparación que empezó en octubre, cuando hicimos los primeros días de pruebas con el Fórmula 3. Incluye mucho simulador y una preparación física más intensa porque el auto es diferente y las carreras son más largas que en la Eurocup”, detalló.
El piloto destacó que el salto de categoría exige un enfoque más técnico: “En Fórmula 3 se trabaja mucho más el detalle. El simulador es fundamental para entender la carrera, no solamente la clasificación”.
Ante la consulta del diario santafesino sobre su proyección deportiva, fue directo: “Me veo en la Fórmula 1. Pero tengo que hacer una cosa a la vez y enfocarme en cada temporada”.
Mattia Colnaghi está a días de vivir un estreno que, para cualquier piloto en formación, marca un antes y un después: debutar en Fórmula 3 dentro de un fin de semana de Fórmula 1. Será en Melbourne, con el plus simbólico de compartir cartel con otros argentinos en la máxima vidriera del automovilismo internacional.
“Es muy bueno para la Argentina que tenemos tres argentinos en tres categorías. Para mí es la primera vez en un fin de semana de Fórmula 1… va a ser una emoción única”, contó en un encuentro con periodistas, donde repasó sensaciones, preparación y objetivos para el inicio de temporada.
El paso al mundo F1: emoción y foco
Colnaghi reconoció que el desafío no es solo deportivo. También implica gestionar el contexto: paddock de F1, ídolos cerca y exposición mayor. Y ahí aparece el equilibrio entre disfrutar y rendir.
“Desde el jueves hasta la carrera tengo que enfocarme solo en eso”, explicó sobre su rutina de fin de semana. “Pero también es muy bueno poder vivir esta emoción”, seguramente cruzándose en muchos momentos con Franco Colapinto.
Aun con 2026 recién empezando, el piloto se permite un espacio para el costado humano: “Sí, creo que me voy a permitir ser todavía un poco fan”, dijo, recordando que creció viendo a los actuales nombres de la grilla por televisión.
Identidad argentina y raíces familiares
Colnaghi con su máquina, la que lo hace soñar con un futuro de Fórmula 1 muy cercano.
En las últimas semanas, Colnaghi formalizó su representación deportiva con bandera argentina. La decisión, según señaló, se terminó de madurar en 2025 al sentir el respaldo del público.
“Vi mucho apoyo de la Argentina… pensé por qué no”, sostuvo. Y completó con un dato de raíz: “Mi madre es argentina, chubutense”. Vive en Italia desde hace años, donde se formó la familia. “Cada año voy dos o tres semanas a Argentina para ver a mi familia”, agregó.
Potencia, frenos y gestión de neumáticos
En pista, el cambio de categoría también es profundo. Colnaghi viene de la Eurocup y la F4, y remarcó cuáles fueron las principales diferencias que detectó en las pruebas.
“La diferencia más grande fue la potencia, los frenos y las ruedas”, detalló. En especial, el punto que más lo ocupó fue el comportamiento de los neumáticos Pirelli, con degradación marcada. “En carrera hay muchas cosas que hacer para salvar las ruedas… esa fue la cosa más grande”.
Esa gestión, además, condiciona un aspecto clave en F3: la precisión en pocas oportunidades, tanto en clasificación como en carrera. “En este nivel gana el que hace menos errores”, sintetizó. Y ejemplificó: “En clasificación, cuando llegás a la última vuelta, hay que hacer una buena vuelta”.
Red Bull, MP y el trabajo invisible
Colnaghi integra la Academia Red Bull y, en paralelo, corre con MP Motorsport, un equipo al que definió como “familia” por el vínculo construido en los últimos años.
Del programa de Red Bull resaltó el acceso a herramientas de alto nivel: “Puedo ir al simulador en Milton Keynes… y sacar lo mejor de los dos simuladores: el del equipo y el de Red Bull”.
Sobre objetivos, contó que todavía no hubo una meta formal pactada con la Academia, pero dejó en claro el marco: “Ellos saben el potencial que tengo y yo también”. El entorno técnico, por su parte, será multicultural: “Tengo un ingeniero francés que vive en Holanda… nos comunicamos en inglés”, explicó.
El viernes, como punto clave
Con el GP de Australia como primera estación, Colnaghi puso el foco en el día que, para él, define el rumbo del fin de semana: “El viernes es el día más importante”, señaló. Por tratarse de un circuito urbano-semiurbano que no se usa durante el año, entiende que la evolución de pista puede alterar el panorama con rapidez.
En cuanto a resultados, se mostró medido: quiere llegar, medirse y aprender, pero sin renunciar a ser competitivo desde el arranque. “Si sacamos un top 7 en la carrera principal voy a ser muy contento”, apuntó. Y dejó una proyección fuerte: “Me veo peleando por victorias muy pronto en la temporada”.
Un año “de todo o nada”
Si tuviera que describir su estilo, Colnaghi busca una referencia clara: la cabeza fría. “Quiero que sea similar a Kimi Räikkönen: una mentalidad tranquila”, dijo, convencido de que no dejarse llevar por el impulso es una ventaja competitiva.
La temporada, además, llega con un componente de presión inevitable: debut en F3, Academia Red Bull y un camino hacia la F1 que —según sus palabras— depende de rendimiento, mercado y contexto. “Es un año de todo o nada… voy a ponerlo todo para que me vaya muy bien”, cerró.
Con Melbourne a la vista, Colnaghi inicia el capítulo más exigente de su carrera. Y lo hace con un mensaje que repitió como idea rectora: en una categoría donde todo se define por detalles, la diferencia suele estar en no fallar.