El inicio de la pretemporada 2026 no fue sencillo para Aston Martin.

Aston Martin llegó al shakedown privado de la Fórmula 1 2026 en Barcelona al límite del calendario, tras atravesar una profunda transformación técnica y estructural. Un nuevo reglamento, la asociación con Honda como proveedor de motores y la impronta de Adrian Newey obligaron al equipo a asumir riesgos y acelerar procesos para poner el AMR26 en pista.

El inicio de la pretemporada 2026 no fue sencillo para Aston Martin.
El equipo desembarcó en la semana de shakedown de Barcelona recién en el tercer día de los cinco disponibles y solo pudo completar unas pocas vueltas cuando el AMR26 salió del garaje durante la tarde del cuarto día. Un estreno ajustado, casi cinematográfico, que reflejó el límite al que trabajó la estructura de Silverstone.

Desde el equipo ya se había deslizado, aunque sin confirmarlo abiertamente, que el cronograma sería apretado y que probablemente perderían parte de los días de rodaje permitidos. La llegada de Adrian Newey, conocido por llevar el desarrollo al extremo para maximizar el potencial del paquete técnico, hacía prever este escenario.
El AMR26 tomó forma en medio de cambios profundos en la estructura interna del equipo. Andy Cowell, director del equipo, asumió un rol de enlace con Honda, mientras que Newey amplió su influencia técnica.
A esto se sumó la incorporación de Enrico Cardile como director técnico, procedente de Ferrari, en un contexto marcado por la introducción de un reglamento completamente nuevo para 2026.

Además, Aston Martin afrontó un desafío clave: integrarse con un nuevo proveedor de unidades de potencia. Tras años utilizando el paquete completo de Mercedes, el equipo debió desarrollar por primera vez en mucho tiempo su propia caja de cambios, lo que implicó redefinir también la arquitectura de la suspensión trasera.

“Es un cambio enorme para nosotros como equipo”, reconoció Mike Krack, jefe de ingeniería en pista. “Nuevas regulaciones de chasis, nuevas regulaciones de unidad de potencia, un nuevo socio y convertirnos en un verdadero equipo de fábrica. Llegamos un poco tarde, pero conseguimos estar aquí, y eso ya es un logro”.
Desde el punto de vista conceptual, el AMR26 presenta soluciones distintivas que reflejan tanto la influencia de Newey como la de Cardile.

El airbox de disposición triangular con apéndices laterales, apodados “cuernos vikingos”, recuerda a diseños anteriores de Ferrari y a conceptos ya explorados por Newey en el McLaren MP4-20 de 2005, señal de una convergencia de ideas entre ambos referentes técnicos.
La asociación con Honda añade otro factor de interés. El fabricante japonés afronta prácticamente un proyecto desde cero, tras la dispersión de su estructura técnica luego de su salida de la F1 en 2021 y su posterior regreso. La integración humana y operativa será clave en los primeros meses.

“Cuando tienes una relación tan larga con un socio anterior, aprender a trabajar con uno nuevo lleva tiempo”, explicó Krack. “Pero el comienzo fue bueno. Honda es competitivo, abierto al intercambio y al desafío. Tenemos muchas ganas de seguir construyendo esta relación”.