Franco Colapinto volvió a hablar de los mensajes de odio en las redes sociales, pero esta vez puso sobre la mesa una parte del problema que considera poco visible: los ataques que recibe él mismo. En la previa del Gran Premio de Baréin en Malasia, el piloto de Alpine rechazó el hostigamiento contra sus colegas y pidió que la discusión no quede reducida al comportamiento de los aficionados argentinos.
Colapinto habló del odio en las redes: “Yo recibo muchísimo y nadie habla nunca de eso”
El argentino volvió a pedir que cesen los ataques contra los pilotos y advirtió que el problema atraviesa a distintas hinchadas. Después de la polémica de Bakú, remarcó los límites de lo que pueden hacer los deportistas para frenar esos comportamientos.

“Yo recibo muchísimo. Nadie habla nunca de eso”, expresó ante la prensa en Sepang. El argentino explicó que procura mantenerse alejado de las redes, aunque sabe que esos mensajes afectan a otros pilotos y deportistas.

Sus declaraciones llegaron después de varios días de tensión por el accidente de Azerbaiyán. El choque provocado por Colapinto dejó fuera de carrera a su compañero Pierre Gasly y a Lando Norris, quien luego reclamó que el argentino fuera suspendido por una competencia.
Las palabras del británico desataron una nueva ola de agresiones en redes y Alpine difundió un comunicado para pedir que cesaran esos comportamientos. Norris, por su parte, se disculpó con Franco por sus declaraciones.
Somos humanos
Colapinto insistió en que los mensajes escritos desde una pantalla tienen consecuencias sobre quienes los reciben. Su planteo apuntó a recordar que, detrás de la exposición pública y de las exigencias de la competencia, hay personas.

“A veces no se dan cuenta de lo que pueden generar al escribir desde el teclado. Todos somos muy sensibles, somos humanos. No es fácil para nosotros cuando recibimos este tipo de cosas”, sostuvo.
El piloto reconoció que existen momentos en los que el problema se intensifica y consideró que los protagonistas de la Fórmula 1 tienen una responsabilidad a la hora de intentar mejorar la situación. Sin embargo, también señaló que sus pedidos no alcanzan para controlar la conducta de los aficionados.

“Como pilotos, tenemos la responsabilidad de intentar mejorarlo”, afirmó. Según explicó, trabajan para transmitir ese mensaje, aunque les resulta difícil conseguir un cambio.
Un problema que atraviesa las fronteras
Franco no evitó referirse a los ataques provenientes de seguidores argentinos. Reconoció que una parte importante de los mensajes surge de ese grupo y cuestionó a quienes exceden los límites del apoyo deportivo.
“Son extremadamente apasionados y me apoyan mucho. Está mal. Muchas veces se pasan”, expresó.

Al mismo tiempo, advirtió que concentrar toda la atención en una nacionalidad deja afuera una parte del problema.
“Creo que siempre se apunta a los argentinos. Creo que nos olvidamos de que no viene solamente de los argentinos”, señaló. Y agregó que las agresiones también llegan desde otros países y grupos de aficionados.
En ese contexto, contó que él también es destinatario de comentarios ofensivos. Aunque aseguró que no pasa demasiado tiempo en las redes, manifestó su preocupación por el efecto que pueden tener sobre otras personas.
“No entro en ellas. Pero sé que afecta a mucha gente. Y a muchos pilotos y muchos deportistas más que a mí. Espero que mejore”, indicó.
Un pedido que se repite
El argentino recordó que viene pronunciándose contra el abuso en internet desde el año pasado. La reiteración del tema en sus encuentros con la prensa muestra, según sus palabras, lo difícil que resulta modificar esas conductas.
“Nos está resultando realmente difícil mejorar la situación por nuestra cuenta. Porque lo intentamos”, explicó.
Colapinto volvió así a marcar un límite entre acompañar a un piloto y atacar a sus rivales. Reconoció los excesos de parte de sus seguidores, expuso lo que también le toca recibir y pidió una respuesta que no dependa únicamente de los deportistas.
“Estoy haciendo todo lo posible, pero es complicado generar un cambio”, concluyó.








