El viernes había dejado dudas. El sábado terminó con una sonrisa. En el medio hubo horas de trabajo, cambios, aprendizaje y una vuelta de esas que Franco Colapinto sabe construir cuando parece que el auto ya no tiene mucho más para entregar.
La noche de trabajo que llevó a Colapinto a la Q3: “Por suerte hoy valió la pena”
Franco terminó noveno en la clasificación del Gran Premio de España después de un viernes difícil para Alpine. Reconoció que no esperaba llegar tan lejos, calificó su vuelta en la Q2 como “una locura” y contó cuánto trabajó para encontrar el rendimiento que el auto no había mostrado.

El argentino terminó noveno en la clasificación del Gran Premio de España y volvió a meterse en la Q3. Lo hizo en el nuevo Madring, un circuito rápido, exigente y con muros que castigan cualquier error. Pero, sobre todo, lo consiguió cuando ni él ni Alpine parecían tener el ritmo necesario para estar entre los diez mejores.

“No esperábamos pasar a Q3. Estaba muy difícil hoy”, reconoció después de bajarse del auto.
Colapinto había terminado 15º en las prácticas del viernes y fue 11º en la última sesión del sábado. Los Audi y los Racing Bulls aparecían un paso adelante, mientras Pierre Gasly tampoco lograba encontrar una respuesta con el otro Alpine. El panorama no invitaba a imaginar una clasificación como la que finalmente construyó Franco.
Pero llegó la Q2 y apareció esa vuelta.
“La de Q2 fue una locura”, resumió. No necesitó demasiadas palabras para explicar un giro en el que exprimió cada posibilidad del auto y consiguió avanzar a la última parte de la clasificación.
Franco terminó la sesión como el mejor piloto ubicado detrás de los representantes de McLaren, Mercedes, Red Bull y Ferrari. Fue, otra vez, el primero de ese grupo que suele quedar definido como “el resto”. La diferencia es que, según su propia lectura, esta vez el Alpine no tenía condiciones naturales para ocupar ese lugar.

“En Miami o Canadá estábamos entre los cinco mejores equipos y éramos el mejor del resto. Acá creo que no. Creo que teníamos el séptimo auto, así que haber quedado noveno es un gran esfuerzo”, explicó.
Allí estuvo el valor de su clasificación. No solamente en el puesto conseguido, sino en la forma. Colapinto sintió que había extraído todo lo que tenía el auto durante una sesión en la que fue creciendo vuelta tras vuelta.
“Fue una muy buena clasificación desde el comienzo hasta el final. Todas las vueltas fueron buenas, consistentes, y hubo una buena mejora entre cada intento. Era lo que buscaba después de Monza”, aseguró.
Una salvada y una pequeña revancha
La vuelta de la Q3 también tuvo su momento de tensión. Mientras realizaba algunos cambios en el volante, Franco debió sacar una mano y el Alpine se desacomodó en la larga y veloz curva 12, La Monumental.
“Se me puso muy de cola. Cuando saqué la mano del volante, lo perdí y dejé una décima”, contó.

El auto se cruzó, pero Colapinto consiguió controlarlo sin golpear los muros. Después le encontró el costado divertido a una situación que pudo haber terminado de otra manera.
“Fue una linda salvada para ponerle un poco de emoción a la qualy”, dijo, ya más relajado.
Aun con ese susto, cerró la clasificación en el noveno lugar. Gasly, su compañero de equipo, quedó eliminado en la Q2 y terminó 14º, otro dato que ayuda a dimensionar la actuación del argentino.
Franco no escondió su satisfacción. “Creo que fue una de mis mejores clasificaciones en la Fórmula 1”, afirmó.

También hubo una confesión que explicó parte del resultado. El trabajo no comenzó el sábado por la mañana. Había empezado muchas horas antes, cuando el viernes terminaba y el Alpine todavía se mostraba difícil de comprender.
“Ayer a la noche me quedé hasta muy tarde. A veces da frutos y otras veces no tanto. Siempre nos vamos últimos los viernes y, por suerte, hoy valió la pena”, expresó.
La frase mostró el costado que muchas veces queda lejos de las cámaras. El piloto que termina una jornada complicada, vuelve a reunirse con sus ingenieros, repasa datos y busca una respuesta cuando el circuito ya quedó en silencio.
En Monza también había trabajado hasta tarde y terminó octavo en la clasificación, aunque aquella vez el potencial del Alpine era mayor y Gasly había conseguido la pole. En Madrid la historia fue diferente: no había un auto para pelear adelante, pero Franco encontró la manera de colocarlo allí.
Ahora queda la carrera. Serán muchas vueltas en un trazado donde adelantar no parece sencillo y conservar la posición puede resultar tan importante como tener velocidad.
“Mañana es una carrera larga, pero intentaremos sumar puntos y hacer una buena carrera”, adelantó.
Colapinto largará desde el noveno puesto. Llegará con la confianza de haber hecho una de sus mejores clasificaciones y con la tranquilidad de saber que, esta vez, aquellas horas de trabajo después de un viernes difícil encontraron su recompensa.








