Gallay es una guerrera. No es casualidad que así se llamara la dupla que formó con Georgina Klug –reemplazante de Virginia Zonta, con quien llevó a los Juegos Olímpicos 2012- y le permtió ganar el oro panamericano en 2015, repetir su presencia olímpica en 2016 y destacarse en el circuito mundial. Ana sabe lo que es la lucha, el esforzarse por cumplir sueños y objetivos. Se crió entre una casa en el campo y otra en la ciudad de Nogoyá, sin faltarle nada pero tampoco sin sobrarle. Cuando descubrió el vóley, durante cuatro años se entrenó sola durante la semana en su pueblo y cada finde viajaba a Aldea Brasilera, a 120 kilómetros, para poder competir con un club de aquella ciudad. Para bancar gastos hasta vendía publicidad en sus remeras… Para estudiar la carrera de Educación Física se mudó a Gualeguay y, cuando se recibió, tomó dos trabajos, uno en el medio del campo, en Crucecita Octava. Ana recorría los 70 kilómetros arriba de una moto, por caminos de tierra y con temperaturas heladas desde las 6.30. Por eso hoy, cuando le toca pelearla otra vez, no se amilana y ya se prepara para el 2021. “Para enero ya voy a estar perfecta de la lesión y en febrero comenzará la competencia. Estuvimos mucho paradas, sobre todo a diferencia de otras duplas importantes de la región y el mundo, pero la vamos a pelear”, dice quien fue medalla de plata en los Panamericanos de Lima en 2019.