George Russell sabe que comparte equipo con el piloto que está a un paso de quedarse con el campeonato. También sabe lo que muestran los resultados: Kimi Antonelli le lleva 123 puntos y necesita terminar entre los nueve primeros en México para asegurar su primera corona. Frente a esa diferencia, el británico eligió una respuesta directa: “Este año estuvo a un nivel más alto que yo”
Russell reconoce la ventaja de Antonelli: “Este año estuvo a un nivel más alto que yo”
El británico habló de su relación con su compañero de Mercedes, que puede consagrarse campeón en México. Sin atribuir la diferencia a una tensión personal, puso el foco en su propia irregularidad: “Nunca tuve una temporada así en mi carrera”.

La declaración llegó en la previa del Gran Premio de México, cuando le preguntaron por la convivencia entre ambos en Mercedes. El comienzo de la temporada había mostrado a la escudería como la referencia, pero fue el italiano, en su segundo año en la Fórmula 1, quien tomó rápidamente la delantera en el campeonato.
Russell no negó esa superioridad ni presentó la disputa como un conflicto personal. Explicó que mantienen una buena relación y que las diferencias deportivas no alteraron su manera de trabajar.

Una buena relación, con cada uno concentrado en lo suyo
“En lo personal, Kimi es una gran persona, con mucha energía. Este año no tuvimos motivos para dejar de tener una buena relación. Creo que muchas de estas rivalidades empiezan por incidentes o acciones en pista”, señaló el británico.
Su explicación incluyó un reconocimiento que ayuda a entender la dinámica del equipo: al haber estado Antonelli por delante durante buena parte del año, fueron pocas las ocasiones en las que se encontraron disputando directamente una posición.
“La verdad es que este año estuvo a un nivel más alto que yo, así que no nos encontramos en esa situación demasiado seguido; tuvimos una o dos carreras”, sostuvo.
Eso no significa que compartan la preparación de cada detalle. Cuando llega el momento de competir, cada piloto se concentra en su propio trabajo.
“En lo que respecta a las carreras, cada uno se ocupa de lo suyo y trabaja con sus ingenieros para intentar sacar el máximo”, explicó.
La descripción muestra una convivencia profesional: pueden mantener un buen vínculo mientras buscan, por separado, el mejor rendimiento posible. Por ahora, según Russell, esa competencia no derivó en una ruptura entre ambos.
De la victoria en Bakú a las preguntas sin respuesta
La principal preocupación del británico está en la distancia entre sus mejores y sus peores fines de semana.
En Bakú consiguió la pole con una ventaja de ocho décimas y después resistió a Max Verstappen para ganar. Fue una actuación que demostró cuánto puede rendir cuando encuentra confianza en el Mercedes W17.
Sin embargo, las tres fechas siguientes dejaron un abandono, un noveno puesto y un octavo. Esa sucesión lo llevó a buscar una explicación para una irregularidad que asegura no haber experimentado antes.
“Es importante que intente encontrar algo de consistencia. Nunca tuve una temporada en mi carrera en la que el rendimiento fluctuara tanto”, reconoció.
Russell se apoya en aquella victoria para descartar que haya perdido su capacidad. El problema, entiende, es conseguir que esas actuaciones se repitan.
“Sé que está ahí, porque no podés hacer una carrera como la de Bakú si supuestamente perdiste el nivel. Nos cuesta alcanzar ese rendimiento con frecuencia. No sabemos por qué y, como dije, nunca me había pasado antes”, afirmó.
Encontrar esa respuesta será su prioridad en las últimas carreras. Más allá de lo que ocurra con el título, necesita terminar el año con una base que le permita comprender mejor el auto y su propio desempeño.

El trabajo para volver a sentirse fuerte
La continuidad de ambos pilotos en Mercedes también llevó la conversación hacia 2027. Ante la pregunta sobre si ya tiene un plan para vencer a Antonelli, Russell explicó que su preparación incluye desde hace tiempo el acompañamiento de un psicólogo deportivo.
“Trabajo con un psicólogo deportivo desde hace siete años. Lo hice durante mis años más exitosos en la Fórmula 1 y ahora, por supuesto, este fue el primer año de verdaderas dificultades”, contó.
El dato permite entender que ese trabajo forma parte de su preparación habitual. Para explicar cómo encara la competencia, recurrió a una comparación con otros deportes.
“No somos boxeadores que están en un ring peleando directamente contra otra persona. De alguna manera, competimos contra nosotros mismos, casi como un golfista: en una vuelta de clasificación estás solo y el trabajo y la preparación que hiciste son los que marcan la diferencia”, describió.
Por eso, asegura que su atención no está puesta únicamente en el rendimiento del compañero que tiene enfrente. Busca identificar qué cambia en él y en el auto cuando logra una buena actuación.
“No estoy mirando directamente a mi principal rival y preguntándome cómo voy a ganarle. Más bien me miro al espejo y pienso qué necesito hacer para evitar estas malas actuaciones y qué sensaciones tenía, conmigo mismo y con el auto, durante las grandes actuaciones, para repetirlas más seguido”, explicó.
Antonelli puede salir de México convertido en campeón. Russell llega con otro objetivo: recuperar la regularidad que le falta. Su punto de partida es reconocer la diferencia y trabajar sobre aquello que todavía no consigue sostener de una carrera a la siguiente.








