Habría sido algo épico. Argentina campeón por segunda vez consecutiva hubiese sido un sueño. El nivel futbolístico lo hacía parecer una utopía pero estaba Maradona y la mística de Bilardo. Argentina fue inferior a sus rivales. Perdió ante Camerún en el debut, clasificó como uno de los mejores terceros, ganó por un destello de Maradona y Caniggia ante Brasil en octavos y superó los cuartos y las semis tras dos 0 a 0 con un Goycochea héroe en los penales.




































