Isack Hadjar encuentra en los datos de Max Verstappen cosas que él también puede hacer. Lo difícil es repetirlas en cada curva, durante toda una vuelta y a lo largo de una carrera. Así explica el francés la diferencia con su compañero de Red Bull, al que acaba de acompañar en el podio de Bakú después de pasar seis semanas sin competir por una lesión en la muñeca.
Hadjar explica el desafío de correr al lado de Verstappen

Su regreso tuvo más de un motivo para dejarlo satisfecho. Había faltado a los grandes premios de Países Bajos, Italia y España, y volvió en un circuito donde recuperar confianza exige convivir con los muros. Clasificó cuarto, por delante de Verstappen, que quedó octavo, y terminó tercero en una carrera que tuvo al neerlandés como escolta de George Russell.

Fue su segundo podio con Red Bull, después del conseguido en Mónaco, y el tercero desde su llegada a la Fórmula 1. Pero, además del resultado, quedó una explicación interesante sobre lo que significa ocupar uno de los lugares más exigentes de la categoría.
En un circuito de quince curvas, entre muros, Hadjar pudo resolver muy bien varias de ellas. Max lo iguala en esos sectores y mantiene ese mismo nivel en los demás. Al cerrar la vuelta, la diferencia queda a la vista.
“No diría que miro los datos y pienso: ‘No puedo reproducir esto’. Es la frecuencia con la que lo hace. Eso marca la gran diferencia al final”, explicó.

Hadjar reconoce que todavía le cuesta reunir todo lo necesario para completar una carrera sin dejar oportunidades en el camino. Una salida puede comprometerlo. También un desgaste anticipado de los neumáticos durante el primer tramo, cuando el auto lleva más combustible. Y una pequeña diferencia en clasificación puede ubicarlo dos posiciones más atrás y cambiarle el desarrollo de la competencia.
Son detalles que identifica en su propio rendimiento y que encuentra mejor resueltos del otro lado del box. Lejos de sentirse incómodo con esa comparación, asegura que disfruta del desafío.
“Me encanta entrar en cada sesión sabiendo que él va a marcar un estándar que tengo que igualar y superar”, sostuvo.
La relación entre ambos también ayuda. El francés habla de un buen vínculo de trabajo y considera que tener tan cerca a un tetracampeón le permite aprender en una etapa temprana de su carrera. Está transitando su segunda temporada en la Fórmula 1 y la primera dentro de Red Bull, después de un debut en 2025 que incluyó un podio en Zandvoort.
Un regreso que dejó conforme a Red Bull
En Bakú, esa disposición para trabajar con Verstappen tuvo un resultado concreto. Los dos terminaron en el podio y Laurent Mekies destacó la manera en que administraron la carrera junto con el equipo.
El responsable de Red Bull calificó de excepcional la actuación de Hadjar en su regreso. También valoró su inteligencia para correr junto a Max y la disciplina con la que cuidó los neumáticos, dos aspectos que permitieron aprovechar el rendimiento de ambos autos.

Para el francés, la satisfacción estuvo en volver a sentirse competitivo después de una espera que se le hizo larga. Sabía que un error en las calles de Bakú podía complicar la recuperación de su confianza, por lo que fue construyendo su fin de semana de a poco.
“Fue una progresión muy lenta, pero me ha traído hasta aquí”, contó después de la carrera. Y remarcó el valor de haber alcanzado el podio por su ritmo.
La actuación llega en un momento importante: Red Bull ya confirmó que seguirá en el equipo en 2027, una continuidad que también contó con el respaldo de Verstappen.
Eso no alcanza para dar por resuelto un puesto que resultó difícil de sostener para otros pilotos. Sergio Pérez, Liam Lawson y Yuki Tsunoda atravesaron circunstancias distintas, pero todos quedaron expuestos a la comparación con el neerlandés.
Hadjar, por ahora, muestra velocidad y una lectura clara de lo que le falta. En Bakú consiguió clasificar delante de su compañero y acompañarlo en el podio. Ahora necesita darle continuidad a ese rendimiento. Es, justamente, la cualidad que más admira de Verstappen.








