Para Lewis Hamilton, volver a Brasil tiene algo de reencuentro. Están las tribunas de Interlagos, las banderas, el cariño que recibe cada vez que llega. Y está Ayrton Senna, el piloto que lo inspiró cuando todavía era un chico y soñaba con correr.
Hamilton y Brasil: el amor que empezó con Senna y creció con su gente
Lewis alcanzará este domingo los 400 Grandes Premios en Interlagos. Lo hará en un país al que aprendió a querer desde chico, a través de su ídolo, y que con los años lo recibió como uno de casa.

Este domingo disputará allí su Gran Premio número 400, una marca que hasta ahora solo alcanzó Fernando Alonso. El escenario le agrega a la cifra una historia personal: en ese circuito fue campeón por primera vez y construyó una relación con el público que cambió mucho desde entonces.

“Con los años aprendí más y me enamoré más del país”, contó Hamilton en 2023.
Primero estuvo Ayrton
En noviembre de 2022, cuando recibió el título de ciudadano honorario de Brasil, Lewis recordó que tenía cinco años cuando vio correr a Senna por primera vez. Fue entonces, explicó, cuando supo que quería ser campeón del mundo.
La admiración sobrevivió a la infancia y lo acompañó hasta la Fórmula 1. Los homenajes en sus cascos, las referencias al brasileño y la emoción de correr en Interlagos fueron haciendo visible ese vínculo ante quienes también habían crecido mirando a Ayrton.
Con el tiempo, Hamilton empezó a hablar de Brasil por su gente, su diversidad y su cultura. En la ceremonia de 2022 también destacó la identificación que encontraba con quienes luchan por la igualdad racial y la posibilidad de avanzar juntos en ese camino.

Senna había sido la primera conexión. Después llegaron las personas y el cariño que Lewis fue encontrando en cada visita.
De rival de Massa a uno de casa
Esa cercanía no estuvo desde el principio. En 2008, Hamilton disputó el campeonato con Felipe Massa y lo definió en Interlagos, frente a un público que esperaba celebrar con el piloto de Ferrari.
Massa ganó. Lewis superó a Timo Glock en la última vuelta, terminó quinto y consiguió el título por un punto. Su primer campeonato coincidió con una enorme decepción brasileña.
Al recordarlo años después, reconoció que se había sentido como el “enemigo público número uno”. También dijo que comprendía aquella reacción.

El vínculo fue cambiando. Una imagen de 2021 permite verlo: después de ganar una carrera en la que había largado décimo, Hamilton celebró con la bandera de Brasil. El gesto recordó a Senna y quedó asociado a una de sus actuaciones más recordadas.
Al año siguiente llegó el reconocimiento como ciudadano honorario.
Los logros detrás de las 400 carreras
El camino había empezado a tomar forma en Canadá, en 2007. En apenas su sexto Gran Premio, Hamilton consiguió su primera pole y su primera victoria con McLaren. Un año después llegó aquel campeonato definido en Interlagos, el primero de los siete que lo llevarían a igualar la marca de Michael Schumacher.
Montreal también le guardó un momento especial en 2017. Al conseguir su pole número 65, igualó a Senna y recibió de su familia una réplica del casco que Ayrton había utilizado en 1987. El piloto que había crecido mirándolo por televisión alcanzaba una de las grandes marcas de su ídolo.
En 2020 llegaron dos hitos más. En Portugal consiguió su victoria número 92 y superó las 91 de Schumacher. Poco después, en Turquía, ganó una carrera sobre una pista mojada y resbaladiza tras largar sexto y aseguró su séptimo título mundial. Había conquistado uno con McLaren y seis con Mercedes.

En Rusia, en 2021, se convirtió en el primer piloto de la Fórmula 1 en alcanzar las 100 victorias. La lluvia del final fue decisiva: entró a colocar neumáticos intermedios y terminó ganando una carrera que había liderado Lando Norris.
Pero entre sus triunfos también hay lugar para los que cuentan algo más que un récord. En Silverstone, en 2024, volvió a ganar después de 945 días. Fue su novena victoria en ese circuito, una cifra inédita para un piloto en una misma pista. Las lágrimas al terminar mostraron cuánto significaba ese regreso, frente a su público y en su última temporada con Mercedes.
Manejar el auto del ídolo
En 2024, Interlagos le dio otra experiencia que difícilmente pueda medirse con un resultado. Hamilton se subió a la McLaren MP4/5B con la que Senna había conquistado el campeonato de 1990.
La pista estaba mojada. El motor Honda V10 volvió a sonar y Lewis giró mientras desde las tribunas se escuchaba el nombre de Ayrton. Al final, otra vez la bandera brasileña.

“Fue el mayor honor de mi carrera”, expresó después de aquella exhibición.
Ahora regresará con Ferrari y con 400 Grandes Premios por cumplir. Sigue pensando en ganar, como dejó claro antes de México, pero Brasil también le ofrece algo que fue construyendo durante años: la posibilidad de sentirse acompañado en la tierra de su ídolo.









